El alma máter de Inspira, Jordi Lanuza, se tira a la piscina con Pablo Maestres y su equipo de iluminados guerrilleros y sale esto: una mirada pura a la belleza de la forma. Un fenómeno raro de ver, un videoclip de una dignidad acongojante hecho con las tripas y el corazón, donde se perciben oleadas de cariño por un formato y una labor centrada en crear algo especial. Lejos del cliché, de la moda horrorosa y cursi del enfoque y desenfoque de las cámaras ligeras. En cambio, ofrece un trabajo de planificación real, escritura, gramática, forma palpable para degustar e intenciones apuntando al corazón de la emoción y al vaivén del tema que ilustra maravillosamente de una manera tangencial.
“Onades de nit” funciona a base de superposiciones, repetición de recursos y continuidades gráficas, un montaje en estado de gracia y un ojo privilegiado para la composición. Cada plano está calculado y trabajado como delicada repostería de hojaldre. Y una vez visto: “Ah, pero solo es esto: bosque, pareja y lago”. Sigue mirando. Crece en cada visionado, en su humildad y propuesta minimalista. Es una celebración y es muy bueno.







