Aquí tenemos otro ejemplo magnífico de que el clip es un formato elástico y, si se quiere, nada servilista. ¿Por qué hay que respetar el sentido literal de una canción si el realizador quiere ofrecer su propia mirada? Sergi Pérez no es nuevo llevando a su propio terreno partituras con una caligrafía e interpretación claras. El aplaudido clip de “Dona estrangera”, que les rubricó a Manel hace tres años, se escapaba a zancadas de la temática original que proponía el tema y trasladaba la acción a un aula donde se impartía una singular terapia de grupo.
Ahora, Pérez se enfrenta a este conseguido “Benvolgut” con el mismo espíritu insobornable. Poco o nada importa que la canción sea una ingeniosa e imaginaria carta que un hombre le dedica al ex novio de su actual pareja. La cámara huye en otra dirección y retrata al cuarteto en un frondoso bosque del Montseny, con ecos de fantasía naturalista. Un niño será el testimonio silencioso de una escalada trepidante de acontecimientos dramáticos que desembocarán en un inesperado y sangriento duelo de espadas.
La gracia es que, entre divertidos guiños a “Kill Bill” (Quentin Tarantino, 2003-2004) y, quizás, puestos a citar títulos, a la muy ponderable “Los duelistas” (Ridley Scott, 1977), Pérez urde un relato de factura impecable, buen pulso y ganas de darle la vuelta al molde. Además, como en su anterior clip, empuja a los componentes de Manel a actuar y, en esta ocasión, ofrece un registro de ellos desconocido hasta el momento, mucho más agresivo, oscuro y visceral. Y eso no deja de ser una jugada valiente. ![]()







