Edouard Salier tiene una trayectoria, cuando menos, curiosa. Comenzó haciendo videoclips para el grupo de hip hop cubano Orishas y luego se especializó en entornos digitales, firmando los soberbios “Atlas Air” para Massive Attack y “Civilization” para Justice. Como realizador de videoclips, espacia sus trabajos hasta convertir cada obra en un proyecto profundamente personal y controlado. Para el vídeo promocional del single de Scratch Massive, con Koudlam a la voz, “Waiting For A Sign” se plantó con un equipo de rodaje en Tailandia para rodar una historia, de nuevo en imagen real, de tintes apocalípticos.
Como si de un cóctel de cine coreano violento y “El señor de las moscas” (Peter Brook, 1963) se tratara, Salier narra con un ritmo opiáceo las aventuras de unos niños en un entorno rural, marcado por la tragedia y la destrucción, en simplemente unas cuatro o cinco secuencias resueltas con delicadeza y economía de medios. El final, un retrato del ser humano en estado salvaje, no es el contenido que se podría esperar de un filme con niños. En todo el metraje se pegan, fuman, se lee en sus ojos la envidia, el dolor y el mal, y se manchan las manos de sangre.
Nuevamente estamos ante un videoclip que prescinde de la imagen del grupo y se vale tan solo de su música para robarle el espíritu y construir, a partir de él, un nuevo universo. Y aquí es donde está el truco del vídeo: Salier saca una historia de terror de una pieza cuya finalidad es el hedonismo de la pista de baile, aunque sea a través de la oscuridad de sus recursos. ![]()























