Shoegazing y caballos. Mira que es sencillo, pero no, no vayamos tan rápido. Hay vídeos en los que hablar de bueno o malo no tiene sentido. Este de Juan Iglesias para Tashaki Miyaki produce goce estético de verdad. Y lo hace porque lo filmado es verdadero, noble y bello. Está fotografiado desde la oscuridad, el minimalismo y la sencillez, y encuadrado con un gusto exquisito. Incluso las intervenciones en el montaje del personaje femenino tienen algo de dibujo a tinta japonés en sus composiciones.
No hace falta mucho más. No hay historia, no hay sorpresa final, no existe una concatenación asilvestrada de imágenes impactantes, el grupo no sale. Tanto el vídeo como la música se forman de la misma materia. Un continuum de sonido magmático uniformizado por la distorsión que se acopla como un guante a unas imágenes que guardan una sola intención: blanco y negro, caballos, mujer. Así, muy bien hecho. ![]()







