Tras la bendición de Bret Easton Ellis por Twitter (“The best video I've seen in ages. Funny, sexy, raw”, dicho el 14 de marzo) y haber dejado en evidencia a todo Hollywood, los responsables de “Time To Dance” pueden darse por satisfechos. Si “American Psycho” colgaba las miserias y ambiciones de la generación de los ochenta del palo mayor, este cortometraje/videoclip renueva la apuesta y señala, no sin cierta ironía, el hedonismo y la superficialidad hipster. El modo de hacerlo no puede ser más bruto: Jake Gyllenhaal encarnado en un psycho killer disciplinado y despiadado.
Después de una introducción que bien podría haber firmado Michael Haneke donde se deja claro el pacto de lectura, entramos en el videoclip de The Shoes propiamente dicho. Una sucesión de crímenes, rutina seca y brutalidad fotografiados con el realismo que caracteriza al espíritu cinematográfico inglés. Todo en localizaciones reales con mínimas intervenciones de luz. Y ocurre que sale una de las piezas ejecutadas de uno de los modos más brillantes de los últimos meses, si no años.
Lo que a muchos les cuesta conseguir en un largometraje, el realizador Daniel Wolfe lo consigue en unos ocho minutos que dura la pieza: tono aséptico, narración musculada, montaje revelador y motor de lo que se cuenta, y un discurso que no quiere concluir en ninguna sorpresa, sino que acaba en una suerte de redención poética: baile y contemplación. Si se hila más fino y escorándose hacia la crítica cultural, Daniel Wolfe, él solito, acaba de dar la estocada final que le faltaba a una generación hipster que ya yacía estertórea. ![]()























