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ÁLBUM (2009)

ALELA DIANE To Be Still

Fargo-Naïve
ALELA DIANE, To Be Still
 

“Tiene más instrumentos. Pero todo se ha escogido de forma muy cuidadosa y se ha colocado específicamente de acuerdo con lo que cada canción es. Pienso que se trata de un paso adelante”. Así avanzaba Alela Diane (Rockdelux 261) cómo iba a ser su segundo álbum –en ese momento aún en fase de grabación– tras su impresionante y celebrado debut “The Pirate’s Gospel” (2006). Por fin nos llega “To Be Still”, y comprobamos que la californiana no mentía.

Concebido de nuevo como un “family affair” –es decir, rodeada de su padre y sus amigos (Mariee Sioux y Alina Hardin a los coros, Matt Bauer al banjo)–, en su nueva entrega Alela riza el rizo y nos fascina aún más. Si ya funcionaba en formato desnudo, con una mayor instrumentación –que incluye violín, batería y pedal steel– solo podía crecer y caer en una eficaz redundancia, al embellecer unas canciones que serían bellas aunque las cantara en la ducha.

Tampoco nos engañemos: quien se espere una superproducción a lo Owen Bradley quedará decepcionado. Aquí lo que cuentan son los detalles, no los alardes virtuosos: la pedal steel en el country-folk de “Dry Grass & Shadows” y “To Be Still”, el violín en “White As Diamonds” y “Take Us Back”, las armonías vocales en el dueto con Michael Hurley en “Age Old Blue”, las percusiones de “My Brambles”, los punteos de guitarra eléctrica en “Every Path”, el banjo en “Tatted Lace” y los cánticos de sirena en “The Ocean”.

No hace falta decir que la voz es el activo más importante de Alela, junto a su talento como compositora. Y más allá de arreglos e instrumentación, esto es lo que nos queda. Desde la portada, la musa nos observa con sus ojos pardos y sus labios carnosos, como un aviso de “voy a meterme en tu corazón y voy a quedarme para siempre”. ¿Se puede ser más perfecta?

“Age Old Blue”.

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