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REEDICIÓN (2016)

ALEX CAMERON Jumping The Shark

Secretly Canadian-Popstock!
ALEX CAMERON, Jumping The Shark
 

El australiano Alex Cameron se obceca en hablar de fracaso al referirse a su carrera musical, pero algo tendrá para que, tres años después de que liberase gratuitamente su álbum de debut, “Jumping The Shark” (2013), haya venido un sello de la reputación de Secretly Canadian a rescatarle del probable olvido (después de la primera edición física en LP de Siberia Records en 2014). Mucho tendrá que ver ese rollo decadente que lo mismo recuerda a estrellas de ayer –Suicide– como de hoy –John Maus, Daughn Gibson, Twin Shadow– y de siempre –Nick Cave–.

De ellos hereda un irresistible aura de crooner, un gusto por la composición minimalista y de hechuras sintéticas, unos aromas a pop oscuro de los ochenta y, más importante, un atractivo imaginario por el que desfilan miserables personajes, glorias pretéritas en una fracasada búsqueda de una redención que se les escapa y no les corresponde. Son estas unas historias tan bien hilvanadas –casi todas ellas narradas en primera persona– que no cuesta creer que picotea de entre sus propias experiencias. Ya la portada es una pista de que él mismo contribuye a alimentar esta leyenda decadente al crearse un personaje con implantes faciales de látex que simulan cicatrices y arrugas.

Tras dejar atrás una primera parte pegadiza y hasta alegre a ratos, el álbum cae en una espiral desdichada en la que el ritmo se ralentiza y las tonalidades se oscurecen aún más si cabe hasta que el australiano se arrastra compungido y derrotado en una estampa que plasma a la perfección en el lynchiano vídeo del último tema, “Take Care Of Business”. Pero hay un detalle importante: aunque la música termina, él no suelta el micro. Ha perdido la batalla, pero no la guerra.

“Real Bad Lookin'”.

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