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ÁLBUM (2015)

ALGIERS Algiers

Matador-Popstock!
ALGIERS, Algiers
 

Zambullirse en la web de Algiers es una monstruosa lección de historia sobre el arte de la resistencia. De Fugazi a Agnès Varda, de Fela Kuti a los Panteras Negras, de Minor Threat a Public Enemy, de Nina Simone a Richard Hell, de Derek Bailey a Paul Robeson, de Ana Mendieta a Suicide, de Sonic Youth a Pharoah Sanders... Una clase magistral de nombres que han utilizado su arte (o su vida) para cuestionar en algún momento los parámetros del capitalismo y de la dominación cultural bendecida por el sistema (por cualquier sistema). Pistas, migajas, que sirven para puntear el debut en largo de este trío de Atlanta que ha entregado uno de los álbumes de 2015, un disco que habla de esclavitud y colonialismo, de genocidios y batallas, de espiritualidad y lucha. Nada nuevo bajo el sol –la música popular tiene una larga tradición en este campo: la mayoría de los nombres citados antes son un buen ejemplo de ello–, pero que en este caso enciende la luz de alerta por la forma en que se ha empaquetado la propuesta.

Algiers –Franklin James Fisher, Ryan Mahan y Lee Tesche– encierran sus manifiestos en un estimulante magma sonoro que parece querer maridar el soul combativo de los sesenta y setenta con el post-punk de los ochenta, el góspel del gueto con la no wave del bajo Manhattan. ¿Góspel industrial? ¿Noise-soul? ¿Blues-punk? Tachen lo que más chirríe, pero ya veremos cómo catalogan esta mezcla de coros en éxtasis, vozarrón soulero, escarificaciones de sintetizadores, pianos sonámbulos y guitarras que parecen abducidas por el culto gótico. Pero no huyan: esto no es una juerga free ni improvisada, un alarido sin sentido: aquí hay canciones que enganchan y respiran, temas que saben lo que es un estribillo, crescendos en condiciones, tempo y ritmo. Investiguen; y si no caen en el anzuelo de “Blood”, “Black Eunuch” o “Games”, es que algo (malo) pasa.

“Blood”.

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