Gracias a una de esas almas caritativas que circulan por la red, desde 2007 puede descargarse el doble CD “The Other Side Of Amy Winehouse. B-Sides, Remixes & Rarities”, una esplendorosa colección de treinta y seis canciones de la londinense con la clase de material que especifica el subtítulo. Entre lo más granado, el “You Know I'm No Good” featuring Ghostface Killah; el “Will You Still Love Me Tomorrow” de The Shirelles; un par de dúos en directo con Paul Weller, entre ellos el “I Heard It Through The Grapevine” de Marvin Gaye; efectivos mash ups de “Rehab” (“I Can't Help Myself Remix” o Amy Winehouse vs The Four Tops); y afortunadas relecturas como “Back To Black (Rumble Strips Remix)” y “Rehab (Desert Eagle Discs Remix)”.
Más de un año después de que esta maravilla circule por internet, aparece la caja de cuatro CDs “Frank & Black To Black”, con los dos únicos álbumes de Amy Winehouse junto con sendos bonus discs y un libreto con biografía, letras y bonitas fotos. El artefacto muestra la evolución de una artista cuya carrera empezó con “Frank” (2003), por el que fue descrita como un cruce entre Billie Holiday y Lauryn Hill. Y si en su debut se decantó por el jazz, en “Back To Black” (2006) se inspiró en el soul de chicas de los sesenta, con su excelente voz respaldada por la brillante producción de Mark Ronson y Salaam Remi, y unas canciones que parecían haber sido escritas hace décadas. Un caballo ganador que no tenía nada que ver con el R&B actual, ni con las mismas versiones de siempre descafeinadas al gusto de concursos karaokeros. Esto era soul auténtico a la antigua usanza, con arreglos majestuosos a lo Phil Spector.
Por supuesto, los bonus tracks incluidos en la caja no son los mismos que pululan por la red, y más bien saben a poco. Aun así, entre demos originales, remezclas y cortes en directo, uno se topa con grandes momentos, como las versiones de clásicos del jazz del calibre de “Someone To Watch Over Me”, “Teach Me Tonight” y “‘Round Midnight”; del soul como “Cupid”; y del ska como “Monkey Man” y ”Hey Little Rich Girl”.
Frente a los que gritan que todo tiempo pasado fue mejor –aunque ahora toque ensalzar a Eli Reed– y a los que practican el tiro a Amy mientras cruzan apuestas sobre la fecha de su muerte, es necesario reivindicar a una artista con mayúsculas que ha devuelto la esperanza a la música negra actual –perdida en un R&B comercial y bastardo, sin pasión ni desgarro emocional–, y que ha barrido sin despeinarse a todas sus imitadoras (Duffy, Adele y Gabriella Cilmi, entre otras). Visto así, “Frank & Back To Black” es la Biblia. Aunque, para quien quiera entenderlo, el resultado es: Piratería 1-Industria 0. ![]()


























