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ÁLBUM (2016)

ANDERSON .PAAK Malibu

Steel Wool
ANDERSON .PAAK, Malibu
 

Brandon Anderson .Paak firma con un punto delante de su apellido. Un gesto, dice, para recordar la importancia de los detalles y el camino recorrido hasta llegar a este superlativo “Malibu”. Curtido como batería en las iglesias de Oxnard, Anderson vio a sus padres entrar en prisión y llegó a quedarse en la calle con su esposa e hijo. Las lecciones que ha aprendido en sus primeros treinta años de vida las ha volcado en un disco que valora el trabajo y que no suena victimista ni cansado, sino totalmente humilde y celebratorio. En “Without You”, por ejemplo, habla del amor incondicional, sin ahorros de por medio, y en “Heart Don’t Stand A Chance” condena la procrastinación.

Desde que se cruzase casi por casualidad con Dr. Dre, quien a principios de este año le acogía en la familia de Aftermath, Anderson no ha perdido ni un minuto. Parece haber tomado solo decisiones acertadas. Tras el menos tamizado “Venice” (2014), este segundo álbum suena a obra de envergadura clásica, a conquista que se marca presupuestos inalcanzables para luego rebasarlos, a punto de inflexión a partir del cual todos aquellos a quien admiraba pasan a ser sus comparsas. Aquí le rodean, entre otros, Madlib, Kaytranada, The Game, Talib Kweli, ScHoolboy Q y Rapsody, una de sus musas, pero el protagonismo le pertenece únicamente a una voz de flow portentoso y soul raspado que invita a imaginarlo como digno sucesor de Frank Ocean.

Por otro lado, la enciclopédica magnitud del metraje recuerda a los últimos álbumes de D’Angelo y, sobre todo, de Kendrick Lamar. De espíritu old school y talante moderno, refinada pero nunca ostentosa, su impecable producción conjura una bacanal de grooves negros y veraniegos que se funden en un pegajoso sirope de R&B, hip hop, funk, rock y música disco. Conducidas con temple de maestro, “Put Me Thru”, “Am I Wrong”, “Parking Lot”, “Come Down” o “Celebrate” apuntan en mil direcciones, todas certeras. Son canciones de muchos quilates que infunden sangre al legado que dejaron tótems como Stevie Wonder, Michael Jackson o James Brown, y que advierten a gritos de que ha nacido un gigante.

“Parking Lot”.

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