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ÁLBUM (2019)

ANDREW BIRD My Finest Work Yet

Loma Vista-Universal
ANDREW BIRD, My Finest Work Yet
 

Andrew Bird cerró la pasada década concatenando tres discazos que hacían pensar (y que le hacían pensar) que se iba a comer el mundo: “Andrew Bird & The Mysterious Production Of Eggs” (2005), “Armchair Apocrypha” (2007) y “Noble Beast” (2009). Pero, por desgracia, Andrew Bird se ha pasado la presente década dando vueltas en torno a Andrew Bird. Un disco explorando las variaciones acústicas en diversos puntos de un mismo río, otro álbum grabado dentro de un granero, varias derivas de tintes cinematográficos y, en general, un buen puñado de vueltas concéntricas orbitando alrededor de él, pero (casi) nunca hablando desde el corazón que nos enamoró.

“My Finest Work Yet” se abre con los silbidos fronterizos de “Sysiphus” y, al tercer tema, “Olympians”, los reconocibles pizzicatos se apoderan del escenario como gotas de agua sobre piedras calientes. Por fin tienes la sensación de que Bird ha vuelto a casa, que el filósofo ha bajado de las nubes teóricas y que ya no le interesa tanto el concepto como la diversión y la emoción. Esta brillante colección de canciones recupera al crooner que sabe que el personaje de gentleman que no se toma demasiado en serio resulta ideal para atraer la atención con melodías pluscuamperfectas y con ganchos en forma de tonadillas livianas, pero que es mejor todavía como lubricante sentimental para deslizar capas de sentido más complejas.

“Olympians”.

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