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ÁLBUM (2017)

ANGEL OLSEN Phases

Jagjaguwar-Popstock!
ANGEL OLSEN, Phases
 

Conocerla –escucharla– es amarla. Angel Olsen. Exponerse a la radiación de su voz es caer en una trampa emocional de la que es difícil volver a salir. Vulnerable y poderosa, la garganta de la norteamericana es una de las grandes bendiciones que hoy pueden recibirse en las superpobladas parroquias de la música popular. Y su presencia escénica, deslumbrante y arrebatadora, como sabrán quienes hayan tenido la suerte de disfrutarla en directo.

La carrera de Olsen ha sido, de momento, lenta, firme y segura, un camino sin tropezones que va desde su asociación con Will Oldham en los primeros pasos de esta década hasta su gloriosa explosión con “My Woman” (2016), uno de esos discos capaces de marcar un año y seguir sonando sin cesar en temporadas sucesivas: canciones como “Never Be Mine”, “Shut Up Kiss Me” y “Woman” no se encuentran todos lo días.

“My Woman” no fue producto de la casualidad: los más inquietos ya se habían dejado embrujar por álbumes precedentes como “Half Way Home” (2012) y “Burn Your Fire For No Witness” (2014), discos de escasa exposición pública que ya venían cargados de auténticas granadas emocionales capaces de destrozar las defensas de los corazones más endurecidos. Angel se metía sin protección en los campamentos del folk y volvía con canciones hermosas que eran jirones de vida (de su vida).

Para la paliar la espera a la continuación de “My Woman”, Olsen ha ensamblado esta colección de caras B, inéditos y demos en un álbum que sirve para recordar su proceso creativo de los últimos cinco años. Y el disco, este “Phases”, se levanta por encima del mero recopilatorio de retales y se erige en una obra con identidad propia, tan cohesivo y coherente que podríamos considerarlo como el nuevo álbum de la cantautora.

 
ANGEL OLSEN, Phases

El eco de una voz en la que podemos intuir briznas de Joni Mitchell y Patsy Cline, de Cat Power y Roy Orbison. Foto: Kylie Coutts

 

Varias de las canciones aquí presentes se habían añadido a la edición extendida de “Burn Your Fire For No Witness”, otras se recuperan de singles de edición limitadísima y algunas se cocinaron en las sesiones de “My Woman” pero quedaron fuera del tracklist final.

El tema más reciente de esta colección de doce temas, y el que abre “Phases”, es “Fly On Your Wall”, su aportación a la campaña anti Trump Our First 100 Days, protesta musical que ella inauguró y en la que también participaron, entre muchos otros, Bill Fay, Helado Negro, Califone, Avey Tare, Will Johnson, Julien Baker, EMA, The Mountain Goats, Bully y Kevin Morby.

Entre los inéditos, brillan “How Many Disasters” y “Sans” –susurros con guitarra acústica o cómo lo que parecen borradores de trabajo pueden noquear sin levantar la voz: demos caseras del verano de 2015–. Y, dentro de las recuperaciones, merece punto y aparte el 7” de 2016 “Others’ Blues” con sus lecturas espectrales y minimalistas de “Tougher Than The Rest” (Bruce Springsteen) y “For You” (Roky Erickson), asombrosas demostraciones de cómo insuflar vida a material ajeno: será difícil escuchar ese tema del Boss (de “Tunnel Of Love”, 1987) de una forma tan vulnerable y dolorosa como la que ella propone. Este apropiacionismo también reluce en el corte de cierre, un “Endless Road” de Hoyt Axton que Olsen descubrió en un viejo episodio de 1965 de la serie “Bonanza” y que aquí resuena como una gema perdida de The Carter Family. Está datado en 2014.

“Phases” es Angel Olsen sin refinar, en crudo, una especie de diario perdido cuyas páginas-canciones han sido ordenadas para comprender e iluminar los rincones oscuros de una artista que sabe manejar lo mejor de la tradición de su país y usarla como ungüento para sanar sus rasguños de amor y desamor. El eco de una voz afortunada en la que podemos intuir briznas del ADN de Joni Mitchell y Patsy Cline, de Cat Power y Roy Orbison. “Want to be special”, dice en la larga “Special” –de las sesiones de “My Woman”–. Lo es. Especial y grande, muy grande.

“Special”.

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