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ÁLBUM (2016)

ANOHNI Hopelessness

Secretly Canadian-Rough Trade-Popstock!
ANOHNI, Hopelessness
 

Hasta hace poco, hablar de letales aviones pilotados remotamente nos situaría en un territorio puramente fantástico. Pero en 2016 ANOHNI (nombre que distancia los nuevos proyectos de Antony Hegarty de aquellos realizados con los Johnsons) abre “Hopelessness” con “Drone Bomb Me”, un tema escrito desde el punto de vista de una niña afgana que ansía ser reventada por el mismo dron que mató a toda su familia, y la música adquiere los visos del realismo más crudo. Este inicio marca, también, el tono del álbum, en el que la densa pasta electrónica amasada por los productores Hudson Mohawke y Oneothrix Point Never gotea encima de la cantante, cuya voz airea heridas globales. La unión, a priori un tanto extraña, apenas necesita unos segundos para aclimatarse y arrebatar.

En “4 Degrees”, la dureza de los ritmos no obstaculiza el paso de ANOHNI, quien proclama la épica e insensata carrera de una humanidad dispuesta a arrasar el planeta. Las formas de la canción son deseables y adictivas, pero a cada nueva escucha el nudo en el estómago aprieta con más fuerza. Una mezcolanza de atracción y repulsa presente en todos los temas que alcanza su pico de asfixia en “Watch Me”, oda a un gobierno invasivo retratado como padre sobreprotector (“Sé que me quieres, porque siempre estás vigilándome”), y “Obama”, un “yo acuso” en el que la autora adopta una inusual postura, grave y monocorde, para enmendar la plana y fijar la decepción por el legado del que había de ser el presidente de la esperanza.

Con su incesante persecución de la excelencia y el asombro, “Hopelessness” podría ser acusado de radical chic (sobre todo, a raíz del videoclip de “Drone Bomb Me”, protagonizado por Naomi Campbell, y con estilismo de Givenchy). Pero aunque ANOHNI no pueda (ni, seguramente, quiera) desembarazarse de esa exquisitez concienciada, la seriedad de la empresa se mide en el hecho de que la artista no pretende erigirse en Voz del Mundo. Al contrario, utiliza la comprensión oceánica de su garganta para empaparse de culpa e ironía y de todas las contradicciones y flaquezas humanas, dando luz a una gran obra que nos debería atañer a todos.

“4 Degrees”.

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