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ÁLBUMES (1988)

ANTHRAX / METALLICA State Of Euphoria / … And Justice For All

Island-BMG / Vertigo-Polygram
ANTHRAX / METALLICA, State Of Euphoria / … And Justice For All
 

En las letras del nuevo disco de Anthrax hay referencias críticas a la confusión y mala interpretación que se hace de la lucha racial, a la manipulación anti-heavy instaurada a raíz de la última corriente de suicidios adolescentes, al fanatismo religioso como coartada “moralizante” y enmascaradora de obtención de dinero sucio, a la programación teledirigida y parcial de la MTV y a la desesperada situación de la gente sin hogar; también hay homenajes a Stephen King y “Blue Velvet”. En las letras del último disco de Metallica hay referencias críticas al sistema judicial americano, a lo peligroso de situaciones propensas a una nueva “caza de brujas”, al excesivo paternalismo de los padres respecto a los hijos; reflexiones sobre la mentira, el individualismo, la libertad y la independencia; mensajes pro medio ambiente; homenajes a “Johnny cogió su fusil” y retratos normalizados de la locura ordinaria convertida en asesinato.

El heavy metal está saliendo de la Edad Media. Con la escena thrash ha llegado el Renacimiento. Metallica y Anthrax son los reyes. A ambos se les pudo ver en el reciente “Monsters Of Rock”: la implantación de lo thrash es ya inevitable. Se trata de devolver el heavy a una dimensión real, práctica, válida. Se acabaron las fantasías retrógradas y salvajemente reaccionarias. No es que Metallica y Anthrax acaben con los estereotipos más identificables del heavy (voces, melenas…), pero en ellos esos tics adquieren un valor que supera el cliché vacío de insalubridad y “fascismo” que caracteriza el género. Musicalmente, son dos casos con miga. Al margen de sus letras “positivas” (reales) y de su tono de compromiso social, sus canciones han subido el volumen de una música falsamente estridente compuesta en base al rigor formal –pero hueco– del instrumento como prolongación del instrumentista.

Metallica en directo son brutales. Muchos fans del hardcore (intelectual) se habrían quedado pasmados con su riqueza vitamínica de pliegues y recovecos auditivos. Imaginación a raudales. Fuerza, toda. Anthrax son más informales, visualmente (bermudas) y estilísticamente (rap). Más divertidos. Menos categóricos.

El disco de Metálica es doble y tiende a los largos desarrollos (solo nueve temas: una media de seis minutos) y peca –como el tercero de Megadeth– de cierto aire “progresivo”. Ellos lo llaman “madurez”. Es su cuarto elepé –“Kill ’Em All” (1983), “Ride The Lightning” (1984) y “Master Of Puppets” (1986)–. El de la consagración: ya se habla del doble de la década en el género. El de Anthrax también es el cuarto –“Fistful Of Metal” (1984), “Spreading The Disease” (1985) y “Among The Living” (1987)–. Menos “serio”. Más dinámico.

Discos apropiados para un mercado –el americano– que consume heavy (indigno) en un 25% del total de su producción. Discos que otorgan “dignidad” a un género hasta hace poco inservible. Pero, que nadie se lleve a engaño, sigue siendo heavy. Solo que ya no es mierda.

Anthrax: “Be All, End All”.

Metallica: “... And Justice For All”.

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