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ÁLBUM (1995)

BEEF Tongues

Acuarela
BEEF, Tongues
 

David Rodríguez se fue de excursión a Nueva York para grabar “Tongues” con Kramer y demostró nuevamente que tenía un talento especial para procesar sus referencias musicales, algo que ya se intuía desde sus primeros tiempos en Bach Is Dead. Con este disco de Beef, el polifacético Rodríguez (entonces, también en Telefilme; después, en La Estrella de David y con La Bien Querida) consiguió el premio al mejor álbum español de 1995 en el Rockdelux 126. Esta es la crítica que escribió Coque Macondo.

Caminando por parajes desolados (“Pristeen Take Two”) o escapando con la melodía más soñadora (“Toto Loto”), sienten la emoción de avanzar seguros, de su fuerza y talento. La complejidad de la propuesta de Beef se expresa a través de un medio a simple vista sencillo. Contentos de ir por la vía de la madurez basada en el fiel reflejo, que no copia, de aquello en lo que se cree y buscando la consagración de un producto muy bien pensado y bañado en mares de inspiración.

Mirando hacia The Residents (“Latino Man”) sin dejar de tener un ojo puesto en su propio pasado (Bach Is Dead en “X” y “Rebelde sin caspa”), y recurriendo al minimalismo sin renunciar a un bagaje clarísimo que tiene en New Order a su máximo exponente (“Ex/Prismatics Girl”). La creación de un lenguaje propio a través de la asimilación de los parajes más insólitos –mezclar al Prince más íntimo de “Around The World In A Day” con el noise más puramente americano en “Homes de neu”– es, sin duda, la fiel demostración de que estamos ante uno de los talentos más extraordinarios de una generación que solo tiene en mente a grupos como El Inquilino Comunista, obviando referencias –estas– que deberían ser básicas.

“X”.

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