No todo el efecto punk fue bueno: arrasó los malos vicios, pero también dejó injustamente desplazados a talentos que luego hubo que ir recuperando poco a poco. Aún no había llegado el punk cuando Bert Jansch, ya instaurado como influencia decisiva en el british folk de mente abierta de los sesenta, con Pentangle y en solitario, se encontró, en 1973, sin casa discográfica tras crear discos fundamentales como “Jack Orion” (1966) y “Rosemary Lane” (1971). Lo fichó su admirador Tony Stratton Smith, jefe del siempre singular sello The Famous Charisma Label, que se había centrado en tratar de sacar adelante a Genesis, Van der Graaf Generator y Lindisfarne, pero con un catálogo tan ecléctico como los gustos de su dueño. Ofreció a Jansch su casa campestre para grabar y llamó a Michael Neshmith, ex componente de The Monkees, para que produjera “L.A. Turnaround” (1974). Bert Jansch, el hombre que revolucionó la guitarra acústica, maestro venerado por Neil Young, Nick Drake, Jimmy Page y Pete Doherty entre tantos otros, grabó después dos discos más para Charisma. Nunca reeditada en CD hasta ahora, la trilogía se había convertido en un agujero negro de su amplia discografía. Ahora, se revela brillante, con las esencias siempre intactas: fingerpicking tan virtuoso como natural, voz limitada pero que respira verdad, gusto entre la tradición y la exploración, melodías siempre logradas e inesperadas.
Hay que contar “L. A. Turnaround” entre sus obras maestras. La simpleza y calidez de “Fresh As A Sweet Sunday Morning”, “One For Jo” y “Of Love And Lullaby”, o una nueva versión de su clásico antiheroína “Needle Of Death”, tiñen el disco de una melancolía acogedora, perfecta. El refugio de una pequeña habitación en una casa antigua en la campiña. Una imagen evocadora que se vuelve exacta en un bonus de enorme valor: un corto de trece minutos filmado durante la grabación del disco, que se incluye en esta reedición. Se añaden tres tomas alternativas y la navideña “In The Bleak Midwinter”, que fue single.


























