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REEDICIÓN (2011)

BILL ORCUTT A New Way To Pay Old Debts

Editions Mego
BILL ORCUTT, A New Way To Pay Old Debts
 

En su afán por resaltar lenguajes artísticos propios y no tanto álbumes, la revista ‘The Wire’ encumbró “A New Way To Pay Old Debts” (2009) en el número dos de mejores discos de ese año. Su tirada (solo vinilo) fue muy limitada y Editions Mego acude al rescate de esas ocho piezas, añade un single y regala cuatro extras para completar lo que podríamos considerar la edición definitiva en CD de un trabajo de título bastante Ornette Coleman que tanto puede descansar a la derecha de las piezas más vanguardistas de John Fahey como a la izquierda de las más ruidosas de Derek Bailey, pero también cerca de los CDRs de Chris Corsano u otros virtuosos recientes que se replanteen la utilidad de un instrumento acústico, el que sea, a lo bestia y sin excipientes.

El instrumento es una vieja guitarra con solo cuatro cuerdas. Aquí el virtuosismo es más de antebrazo, muñeca y cerebelo que de digitación. La determinación del ex Harry Pussy (claro antecedente del nuevo noise despiadado) abordando las cuerdas como si fuese alambre espinado es parecida a la que le despierta a Cecil Taylor un piano. Se trata, efectivamente, de generar una manera de dialogar propia y arrojadiza, dejando pagadas las facturas del pasado (el blues de sabor a maderas resinosas, en este caso) y sacando el lustre más grueso posible al instrumento.

Cuando Bill Orcutt se arroja contra las cuerdas parece que ataque con un cuchillo de sierra a un puercoespín. Una tormenta de cascotes de blues tacha la temática del cuadro, pero subraya un estilo que, aunque esto nunca sea suficiente, ha encontrado la manera de resultar automáticamente reconocible mediante un rasgado energético, un arpegio agresivo y primitivo a cuatro cuerdas que resuena como varias decenas.

Este es el disco de John Fahey que le hubiese gustado microfonar a Steve Albini. La sesión perdida de Derek Bailey sobre la no wave. Todo un hallazgo, duro de escuchar del tirón, pero de una nobleza silvestre que salta al oído.

“My Reckless Parts”.

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