Sí, te haces viejo y luego te mueres. No hay más. Y Aidan Moffat lo suelta sin envoltorios bonitos ni rebozados sacarinosos. El ex Arab Strap siempre ha ido con las ventanas emocionales de par en par, sin esconder nada de él (ni de los demás). Y así sigue, sin pelos en la lengua, con su voz solemne y cálida, socarrona y cruel. “Everything’s Getting Older” no es un capricho de un día para otro: esta colaboración con Bill Wells se ha cocinado durante ocho años, sin prisas ni agobios.
El pianista y bajista de Glasgow, siempre dispuesto a las alianzas –de Isobel Campbell a Maher Shalal Hash Baz, de Future Pilot A.K.A. a nuestros Bradien–, organiza un magnífico entorno musical –con cuerdas y vientos, utilizados siempre de manera discreta– que arrulla las letanías de un Moffat sembrado y sin domesticar.
Crónicas de amores podridos y de vidas grises, de infancias en sepia, de pubs húmedos y drogas sintéticas, de esperanzas congeladas y futuros con el candado oxidado: realismo sucio que se desliza hermoso sobre melodías exquisitas talladas en baladas nocturnas o en marcos con barniz de jazz heterodoxo.
Hay momentos de mucha altura –“The Copper Top”: la soledad de un hombre en un pub después de un funeral; “Glasgow Jubilee”: un hit de groove saltarín para un relato (con "La ronda" de Arthur Schnitzler como punto de partida) de muerte y sexo en la ciudad escocesa– y esa maravillosa sensación balsámica marca de la casa Moffat, esa capacidad para hacernos tragar las espinas como si fueran los caramelos más dulces. “Recuerda que inventamos el amor. Y esta es la historia más grande jamás contada”, proclama en “The Greatest Story Ever Told”. Cabrón. ![]()


























