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ÁLBUM (2012)

BOB DYLAN Tempest

Columbia-Sony
BOB DYLAN, Tempest
 

Llegará un día, quizá cuando ya se haya embolsado ese Nobel literario por el que cada año suspiran los dylanólogos y dylanianos, pero que, quién sabe si por fortuna, nunca acaba de llegar, en que la música acabe siendo un mero complemento en los discos de Bob Dylan; un peaje más o menos necesario para llegar a esas palabras servidas entre espinas en las que algunos divisan la esencia del de Duluth. Mientras tanto, aquí está el Dylan que, pese a ese fornido músculo literario que tanto excita a los valedores de la cultura en mayúsculas, sigue siendo un músico popular con todas las letras. Un buscavidas empeñado en recorrer las vías más polvorientas y añejas de la tradición sonora norteamericana para seguir sacando petróleo donde ni siquiera se puede encontrar agua.

Máxime ahora que, después de atravesar el alambre de la electricidad con “Together Through Life” (2009), el huraño y esquivo Dylan recupera folk y blues, manosea el jazz braseado en Nueva Orleans y picotea del country para apuntalar un trabajo con el que funde un poco más a negro. En la forma y, claro, en el fondo, ya que en “Tempest”, además de ese épico y monumental corte que da título al disco y en el que Dylan se explaya durante catorce minutos para relatar el hundimiento del Titanic, encontramos asesinatos, suicidios e incluso a un Dylan furioso que a punto está de llenar el micro de mala baba en “Pay In Blood”.

No se aleja del rock ni acaba de romper esa senda de madurez ajada que emprendió con “Time Out Of Mind” (1997), pero en el Dylan de “Tempest” se aprecia el esfuerzo por tocar multitud de palos sin renunciar a firmar un disco redondo. Y eso es precisamente lo que transmite un álbum que, desde la espléndida “Duquesne Whistle” hasta el folk en bruto de “Scarlet Town”, pasando por el contagioso blues de “Early Roman Kings” y la explosión de “Narrow Way”, muestra a un músico que, aprendiz antes que maestro, exhibe sabiduría con gran serenidad, mirando hacia atrás para poder seguir avanzando hacia delante. No extraña que, desde ya, “Tempest” haya pasado a formar parte de lo más destacado de la discografía reciente del estadounidense.

“Tempest”.

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