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ÁLBUM (1997)

BOB DYLAN Time Out Of Mind

Columbia-Sony
BOB DYLAN, Time Out Of Mind
 

En el año en que Bob Dylan ha pasado por circunstancias como una complicada enfermedad de corazón que dio un buen susto al mundo y, en un revuelo de parecido calibre, su comparecencia en un concierto ante el Papa, se publica el disco que Dylan necesitaba para cumplir con la década, como cumplió en los setenta con “Blood On The Tracks” (1975) y en los ochenta con “Oh, Mercy” (1989). Ese disco que no le devuelve a los tiempos de gloria de “Blonde On Blonde” (1966), la exigencia imposible que siempre tendrá enfrente, pero reconforta a quienes pensábamos que ningún interés podría tener un nuevo disco de Dylan, aunque hayan pasado muchos años de ausencia, con tiempo de madurar nuevas canciones.

“Time Out Of Mind” dura como un álbum doble y se cierra con una canción de dieciséis minutos. Ahí podría haber una similitud formal con “Blonde On Blonde”, pero la dilatada “Highlands” no es ni mucho menos “Sad Eyes Lady Of The Lowlands”, sino un repetitivo country-blues convencional, calcado de J.J. Cale. En cambio, la majestuosa y emocionante “Standing In The Doorway” se mira cara a cara con aquel broche dorado de “Blonde On Blonde” y podría durar el doble de sus ocho minutos sin aburrir. La producción de Daniel Lanois, con su característica languidez, entre un country y un blues atmosféricos y espaciales, brinda el colchón afectuoso, cálido, modesto y primitivo que las nuevas canciones de Dylan necesitan. La desesperanza, el dolor, el quejido sereno que destilan muchas de las frases encuentran el poder curativo y la valentía para salir al exterior a través de una instrumentación precisa en un ambiente pantanoso (“Million Miles”) o tradicional (“Dirt Road Blues”).

Dylan muestra la voz mermada en matices, rota por muchas esquinas, pero aún tiene algunas muy buenas canciones entre manos, y las cuenta con toda sinceridad y entrega.

“Standing In The Doorway”.

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