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ÁLBUM (2016)

BOB MOULD Patch The Sky

Merge-Popstock!
BOB MOULD, Patch The Sky
 

Bob Mould sigue surfeando la ola de su época plateada, explotando las posibilidades del pop, estallando en melodías descontroladas, electrificando armonías. De primeras, no pillará a nadie desprevenido: la apertura “Voices In My Head”, nugget pegadizo, estupefaciente, perfecto (preciso solo de guitarra inclusive), cuadraría fácilmente (cuestiones de producción aparte) en cualquier disco de Sugar. Y la energía no recae: la aceleración, los acordes urgentes y el aplastante estribillo a doble voz de “The End Of Things” o la furia a guitarrazos de “You Say You” alimentan esta familiar exuberancia.

Pero el álbum esconde más que eso, postulándose como uno de los trabajos más brumosos de su carrera. Amparándose en un sentimiento punk que lo remonta a los Hüsker tardíos (los dos minutazos de “Losing Time”, por ejemplo, desprenden un irresistible olor ochentero que invita al sudor del pogo), la melancolía abunda, fruto quizá de un autoimpuesto período de aislamiento emocional. Desde luego el equilibro entre lírica sombría y power pop ruidoso es su modus operandi tradicional y, en el caso que nos ocupa, la rabia resultante es de las más directas que ha vomitado este siglo.

El disco, que cierra una trilogía para Merge protagonizada por un compacto power trio que completan sus compinches Jon Wurster y Jason Narducy, peca de incluir demasiado material, especialmente en su segunda mitad, notablemente más pesada o cabeceante y menos montaña rusa de estribillos, e incluso podría argumentarse que los –pocos, eso sí– cortes de tempo más sosegado (“Losing Sleep” o “Black Confetti”) rompen el flujo vitamínico. Pero lo cierto es que, al concluir el álbum con “Monument”, la sensación de haber experimentado una buena tunda sónica prevalece, así como una curiosidad por recuperar algunas de las pistas que más clic químico hicieron en el cerebro. La vigorosa honestidad, la distorsión y la actitud adrenalínica de Mould quizá las demos por sentadas, pero no dejan de ser asombrosas a estas alturas de su carrera.

“Voices In My Head”.

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