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REEDICIONES (2011)

BURNING / LA BANDA TRAPERA DEL RÍO Madrid / La Banda Trapera del Río

Vinilísssimo-Munster
BURNING / LA BANDA TRAPERA DEL RÍO, Madrid / La Banda Trapera del Río
 

Sigue la afluencia de reediciones en vinilo de discos clave en los inicios del rock nacional. En 1978, ya estaban abriendo camino La Banda Trapera del Río en Cornellà y Burning en Madrid, como dejaron bien claro con el título de su debut, “Madrid” (1978). La actitud chulesca de la foto de portada era muy típica de aquellos fans de los Rolling Stones y el glam-rock más fiestero –mayormente, el David Bowie de “The Jean Genie”–. Fiesta con claroscuros (“Rock And Roll Mama”), baile impúdico (“Hey, nena”), algún que otro tipo peligroso de los que se encontraban en los bares de La Elipa (“Jim Dinamita”), mentiras perversas a las chavalas (“Miéntelas”), la balada de turno (una “Lujuria” un tanto blandengue con la intervención del saxo de Pedro Iturralde), la celebración de su lugar en el mundo (“Madrid”) y un primer aviso de que la vida era corta (“Sin tiempo para vivir”), y para algunos de ellos lo iba a ser más aún. En la hoja interior –que imita una esquela, por cierto– se traduce al inglés para su exportación a guirilandia un instructivo texto de Alfred Crespo sobre el grupo, ilustrado con las portadas de los dos singles extraídos del álbum. La primera piedra (de aquí proviene todo, absolutamente todo el rock hecho aquí), todavía disfrutable al cien por cien.

Desde el extrarradio barcelonés, La Banda Trapera del Río fue un paso más allá; en riesgo, en ruido, en actitud, en brutalidad, en absolutamente todo. Venían del rock’n’roll, pero su energía y nihilismo eran tales que se toparon de bruces con el punk sin siquiera saber qué coño era eso. Estaban solos, e iban a su puta bola. Su debut, “La Banda Trapera del Río” (1979), es pura dinamita de principio a fin: abren la cara A con “Curriqui de barrio” y la cierran con “Eunucos mentales”; entre una y otra, “No dais la cara”, “Meditación del Pelos en su paja matinera” y “Venid a las cloacas”. No se puede decir más claro ni más alto, pues el desgañite de Morfi Grey es de antología, igual que la guitarra incendiaria de Tío Modes. En la cara B, abierta por la gran “Ciutat podrida” (cantada en catalán, algo muy novedoso por entonces en el rock) y cerrada con “Nacido del polvo de un borracho y del coño de una puta”, también caben “La regla”, “Padre nuestro” y “Nos gusta cagarnos en la sociedad”. Proclamas incendiarias y llamadas a la revolución y el pillaje por la cara. En la hoja interior, al igual que en el disco de Burning, el texto de Jaime Gonzalo (también autor del referencial libro sobre el grupo “Escupidos de la boca de Dios”) se traduce al inglés para instruir a los guiris. Después del barrido y el fregado de estos dos ciclones, ya nada volvería a ser igual en el rock nacional.

Burning: “Jim Dinamita”.

La Banda Trapera del Río: “Ciutat podrida”.

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