Conceptos como original y copia, pureza y fusión, incluso analógico y digital, han perdido gran parte de su fortaleza dualista. Antes, los canales de difusión de tendencias lo tenían mucho más fácil a la hora de instruir los gustos de la gente. Con internet la cosa ha cambiado mucho. El aficionado puede elegir casi sin esfuerzo la música que más le gusta, eso sí, en constante pugna con una creciente saturación de contenidos. Ya no hace falta patearse las ferias de discos ni tener un tío rarito en la familia para toparse con la música de Incredible String Band o Jethro Tull. En Wikipedia viene la definición de salterio (con y sin arco) y todos sabemos que Luis G(onzález) tocó el bajo en Mar Otra Vez con Javier Corcobado. Es fácil averiguarlo. Es difícil que nadie nos sorprenda.
El nuevo disco del Caballero Reynaldo Don Luis, músico prolífico y polifacético donde los haya, puede, sin embargo, epatar al oyente desprevenido (como decía, especie en vías de extinción). El Nuevo Mester de Juglaría, Steeleye Span, Dead Can Dance y Telemann (según explican ellos mismos en la hoja promocional), incluso New Order (el micro sample de “Blue Monday” no pasa tan desapercibido) y el bluegrass, se dan cita en esta opereta medieval humorística (medievo y humor, recurrente ecuación de sabor valenciano) con el ímpetu de trascender cualquier categorización. Sería acid folk si hubiese algún instrumento eléctrico, sería música medieval tradicional si no fuera por su sincretismo, sería folk-pop si no fuera por su complejidad. Descubran ustedes mismos lo que es. ![]()


























