Caetano Veloso festeja cuatro décadas de actividad profesional con una operación contundente: dos cajas que llegan ahora a España y que cubren la primera mitad de su obra, entre 1967 y 1982, y a las que seguirán otras dos que incluirán la segunda etapa de su carrera. Cuando dicha operación se culmine (la tercera y cuarta cajas aún no tienen fecha de edición), contará con su integral en formato enriquecido, ya que, al menos por ahora, cada cofre incluye no solo diez compactos con sus portadas originales y sus libretos, sino un volumen extra de rarezas.
El recorrido de la primera caja, “Quarenta anos caetanos 67-74”, publicada en Brasil en diciembre de 2006, comienza con “Domingo” (1967), el disco que Caetano Veloso (en la portada, por error, es Velloso) cocina a medias con Gal Costa, paisana de Salvador de Bahía. Aunque la sintonía pop que conducirá hasta Tropicalia centra ya las estrategias del clan de los bahianos (sumemos a Gilberto Gil y Tom Zé), este es un trabajo tradicionalista que prolonga los aromas de la bossa nova vigentes en los sesenta, pero restándoles el factor jazzístico. Canciones compuestas por uno y otra, juntos o en solitario, con arreglos de cuerda y un halo de saudade, entre ellas “Coração vagabundo”, que la pareja inmortaliza en alianza con el productor Dori Caymmi (hijo del compositor Dorival Caymmi) y con dos operarios experimentados en territorio bossa, Roberto Menescal y Francis Hime. Un hilo conductor con el pasado reciente para, acto seguido, emprender la travesía propia: “Caetano Veloso” (1967) siega las ataduras con la generación anterior y, lejos de la “sub-bossa nova”, incuba elementos tropicalistas desde su misma portada pop. Guitarras eléctricas, polución amazónica, guiños a Claudia Cardinale, Carmen Miranda y la playa de Ipanema, y primera toma de “Soy loco por ti, América”, de Gilberto Gil.


























