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BOX SETS (2006) / (2007)

CAETANO VELOSO Quarenta anos Caetanos 67-74 / Quarenta anos Caetanos 75-82

Universal
CAETANO VELOSO, Quarenta anos Caetanos 67-74 / Quarenta anos Caetanos 75-82
 

Su descomunal obra, tan rica como influyente, disponible en extraordinarios box sets con la mejor música posible. Jordi Bianciotto repasó aquí los dos primeros, publicados en Brasil en 2006 y 2007 y distribuidos en España en 2008. Se trata del legado de Caetano Veloso desde finales de los sesenta hasta principios de los ochenta, discos que han consolidado al brasileño tropicalista como el creador mayúsculo y popular que hoy conocemos.

Caetano Veloso festeja cuatro décadas de actividad profesional con una operación contundente: dos cajas que llegan ahora a España y que cubren la primera mitad de su obra, entre 1967 y 1982, y a las que seguirán otras dos que incluirán la segunda etapa de su carrera. Cuando dicha operación culmine (la tercera y cuarta cajas aún no tienen fecha de edición), contará con su integral en formato enriquecido, ya que, al menos por ahora, cada cofre incluye no solo diez compactos con sus portadas originales y sus libretos, sino un volumen extra de rarezas.

El recorrido de la primera caja, “Quarenta anos Caetanos 67-74”, publicada en Brasil en diciembre de 2006, comienza con “Domingo” (1967), el disco que Caetano Veloso (en la portada, por error, es Velloso) cocina a medias con Gal Costa, paisana de Salvador de Bahía. Aunque la sintonía pop que conducirá hasta Tropicalia centra ya las estrategias del clan de los bahianos (sumemos a Gilberto Gil y Tom Zé), este es un trabajo tradicionalista que prolonga los aromas de la bossa nova vigentes en los sesenta, pero restándoles el factor jazzístico. Canciones compuestas por uno y otra, juntos o en solitario, con arreglos de cuerda y un halo de saudade, entre ellas “Coração vagabundo”, que la pareja inmortaliza en alianza con el productor Dori Caymmi (hijo del compositor Dorival Caymmi) y con dos operarios experimentados en territorio bossa, Roberto Menescal y Francis Hime. Un hilo conductor con el pasado reciente para, acto seguido, emprender la travesía propia: “Caetano Veloso” (1968) siega las ataduras con la generación anterior y, lejos de la “sub-bossa nova”, incuba elementos tropicalistas desde su misma portada pop. Guitarras eléctricas, polución amazónica, guiños a Claudia Cardinale, Carmen Miranda y la playa de Ipanema, y primera toma de “Soy loco por ti, América”, de Gilberto Gil.

 
CAETANO VELOSO, Quarenta anos Caetanos 67-74 / Quarenta anos Caetanos 75-82

Caetano, oteando un mundo nuevo, siguiendo el hilo de su heterodoxa inventiva. Foto: Paulo Solomão

 

Pero el manifiesto del movimiento es “Tropicália ou panis et circensis” (1968), un disco colectivo en el que la familia (Veloso, Gil, Costa, Nara Leão y Os Mutantes) tritura el imaginario brasileño en canciones de pop psicodélico iconoclasta, rico en ocurrencias y certero en el campo compositivo: ahí está la delicada “Baby”, que se suma a un temario por el que desfila “Três caravelas”, de Augusto Algueró. En esa época, el cerco a los tropicalistas por parte del gobierno militar brasileño se intensifica, y Veloso y Gil tienen prohibido salir de Bahía y dar conciertos. El adiós (temporal) del primero es “Caetano Veloso” (1969), desengañado pero desafiante disco blanco, con Gilberto Gil a la guitarra y un amplio espectro estilístico: de los modos fadistas de “Os argonautas” al ácido tango “Cambalache”, de Discépolo.

Llega el exilio londinense, que se prolongará hasta 1972. La portada de “Caetano Veloso” (1971) lo muestra con expresión abatida, entre el estado de shock y la depresión. Rodeado de músicos ingleses y adoptando también esta lengua, deriva hacia un formato de singer-songwriter con un poco de mística lánguida (“A Little More Blue”) y añoranza (“Maria Bethânia”); posiciones que lo llevarán más lejos en el poderoso “Transa” (1972), con siete canciones largas y orgánicas, abiertas a desarrollos instrumentales nutritivos y guiños reggae, un género que todavía no se había prodigado en Gran Bretaña. Es un Veloso más opaco y ascético, distanciado de los experimentos locos de Tropicalia. Volverá a ellos en “Araçá azul” (1972), el disco de su regreso a Brasil; un giro vanguardista con el que casa guitarras desatadas y celebraciones telúricas; gestos hispanos y cantos desnudos de Edith Oliveira. Pero, más que un regreso a los viejos días, es una forma de darles carpetazo. Dos discos en directo ven la luz en paralelo: el vital “Barra 69” (1972), firmado por Caetano y Gil, con un concierto previo al exilio, y “Juntos e ao vivo” (1972), de Caetano y Chico, es decir, Chico Buarque. Dos años después, otro volumen live lo asocia a Gilberto Gil y Gal Costa: “Temporada de verão. Ao vivo na Bahia” (1974), registrado en casa con repertorios compartidos y ambiente de camaradería. La caja se completa con “Cinema Olympia”, un atractivo contenedor de rarezas, como la pieza inédita que le da título, diversas caras B de singles, grabaciones en directo con Os Mutantes y la toma de “É proibido proibir” de 1968 en el Festival de Canção de TV Globo, que incluye un inflamado discurso de Veloso.

 
CAETANO VELOSO, Quarenta anos Caetanos 67-74 / Quarenta anos Caetanos 75-82

Caetano, artista popular con un monumental legado, convertido en una estrella apasionada y carismática. Foto: Thereza Eugênia

 

Lejos de los ardores tropicalistas, pero siguiendo el hilo de su inventiva heterodoxa, el artista afronta un nuevo período de alta fertilidad que abre el cofre “Quarenta anos Caetanos 75-82”, publicado en Brasil en marzo de 2007. Discos que lo consolidarán como el creador mayúsculo y popular que hoy conocemos. “Jóia” (1975), sin batería, ofrece nuevos registros aromáticos y misteriosos, con detallistas arreglos de cuerda y viento, y una versión minimal de “Help” de The Beatles. En “Qualquer coisa” (1975) potencia las canciones de voz y guitarra con melodías turbadoras, como la que da título al disco, que Roberto Carlos pretendió sin éxito. Y “Bicho” (1977) sitúa el listón en lo más alto reintroduciendo el factor rítmico en canciones sobre andamios funk y con guiños a la música juju africana, fruto de un viaje a Nigeria; una apuesta bailable que mantiene la sensibilidad de sus dos trabajos anteriores. Acompaña a Veloso la naciente A Outra Banda da Terra, agrupación en la que figura un joven Vinicius Cantuária, que lo arropará en adelante. La continuidad entre los tres álbumes está asumida por el propio Veloso, pero en medio se registra “Doces bárbaros” (1976), firmado junto a su hermana Maria Bethânia, Gilberto Gil y Gal Costa. Un nivel notable se mantiene en el extrovertido “Caetano... muitos carnavais…” (1977), homenaje a la música bahiana callejera y tradicional, y en el introspectivo “Muito (Dentro da estrela azulada)” (1978), antecedido por la grabación en directo “Ao vivo” (1978), a dúo con Maria Bethânia, en la que se intercambian repertorios y esta aborda “O leãozinho”. “Cinema transcendental” (1979) mezcla con naturalidad reggae, bolero, samba y especias de Bahía en canciones de tacto acústico. El recorrido se completa con dos trabajos menores, el bailable y ligero “Outras palavras” (1981), y una obra más seductora, “Cores, nomes” (1982), que incluye una canción destacada, “Queixa”, y adaptaciones de Caymmi y Djavan. Cierra la caja “Pipoca moderna”, con rarezas como la inédita “Mamãe natureza”, de Rita Lee, versiones de The Rolling Stones, Jobim y Jorge Ben y caras B ignotas. Monumental legado.

“Soy loco por ti, América”.

“Queixa”.

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