Cargando...
 

ÁLBUM (2011)

CAMILLE Ilo Veyou

Virgin-EMI
CAMILLE, Ilo Veyou
 

Camille es una rara avis en el panorama pop actual y seguramente en el de todos los tiempos. Se la ha comparado con Björk, pero no porque emita (imite) el mismo tipo de impostaciones vocales, sino porque, como la islandesa, la parisina no teme volar libre y tan alto como es capaz. En “Ilo Veyou”, su cuarto álbum de estudio, tensa la cuerda más que nunca –aparte del permanente drone que recorría todos los temas, “Le fil” (2005) era un disco más bien comedido; “Music Hole” (2008), en cambio, ya era bastante desquiciado–. Nada más empezar, nos impacta con “Aujourd’hui”, los murmullos a capela de una enajenada hablando consigo misma por la calle. Cerrando el disco, encontramos “Tout dit”, otro inquietante tema vocal que hace pensar en una plegaria agnóstica, en la verbalización de un deseo o de una obsesión. Entre uno y otro extremo hay tango, blues, canciones infantiles y de cuna, baladas de aire medieval... En “La France”, la Dalmais hace una parodia descarada de Edith Piaf.

El conjunto es ingenioso y sorprendente, pero parece el programa de una artista de varietés, un ejercicio estilístico pensado para entretener, un truco de funambulista. “She Was”, con su riff de cuerdas graves y su narración en voz baja, podría ser una magnífica torch song, pero resulta fría y mecánica. Puesto que Camille no es –no quiere ser– una artista pop, y no va a gustar nunca al gran público, yo le pediría que se dejase de juegos intrascendentes y que se centrara en explorar lo más profundo de su psique. Que se pareciera menos a Bobby McFerrin y Colleen y más a Diamanda Galás. O a nadie más que a sí misma.

“Tout dit”.

Arriba