USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2010)

CATHY CLARET 1987-1991

Chesapik
CATHY CLARET, 1987-1991
 

Con una biografía que daría para una película o, como mínimo, un libro, a Cathy Claret le pasó lo mismo que a otros artistas: se adelantó a su tiempo. Ahora cualquier hijo de vecino se llena la boca con la palabra fusión, pero a finales de los ochenta lo que hizo la francesa se quedó, para muchos, en una simple curiosidad, en el capricho de una Lolita guiri fascinada por el flamenco. Pero más de veinte años después, Cathy es una estrella en países como Japón, ha conocido a leyendas como B.B. King y Willy DeVille y, por si fuera poco, aún graba discos –el más reciente, “Chocolat” (2010), el primero de una serie de cuatro singles–.

¿Capricho? Ya me gustará ver dentro de cuatro lustros a los subproductos de fusión made in Raval (¡cuánto daño ha hecho Manu Chao!) o a la (en general) penosa escena rumbera catalana. Para recuperar los orígenes de la rubia canastera, aparece “1987-1991”. El disco incluye su primer álbum, el homónimo “Cathy Claret” (1990), publicado originalmente por Les Disques du Crépuscule, aunque omite el tema “Open Up The Door”, y solo dos canciones del siguiente “Soleil y locura” (1991; también editado por el sello belga), grabado en Sevilla con los hermanos Amador: “Pomme de pin” y el célebre “Bolloré” (un éxito años después en la voz de Raimundo, transformado en “Bolleré”).

Entre esas primeras canciones ya se intuyen las dos facetas de una Cathy cuyo rasgo más característico es su voz, susurrante y sensual, pero con un punto infantil, y el encanto de un marcado acento que remite a ilustres precedentes como la británica Jeanette: por una parte, la atractiva fusión de bossa nova, ritmos latinos y flamenco, presente tanto en los cortes en francés –“Toi”, “Regarde-moi sourire”– como en castellano –“Loli-Lolita” y el gran “Por qué, por qué” (coproducido por Ben Rogan, habitual de Sade Adu), sin duda uno de sus temas emblemáticos–. Unas veces, la impronta flamenca gana terreno (“El color”, con un Raimundo espectacular); otras, se funde con el pop (la deliciosa “Le lundi au soleil”) o el blues-funk (la citada “Bolloré”). Pero esa es solo una cara de la moneda: la chica nómada también recoge la herencia del pop francés más encantador y nos deleita con los aires feriantes de “Les roitelets” (con la belleza de una banda sonora de Jacques Demy) y el sonido juguetero de “Fin d’été” e “Instrumental” (esta con Pascal Comelade). Esperemos que con “1987-1991” Cathy obtenga el reconocimiento (al menos en este país) que se merece, porque ya le toca.

“Bolloré”.

Arriba