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ÁLBUM (2012)

CHROMATICS Kill For Love

Italians Do It Better
CHROMATICS, Kill For Love
 

Empezar un disco con una versión de Neil Young –“Hey Hey, My My (Into The Black)”, aquí simplemente “Into The Black”– y no morir en el intento demuestra seguridad y valentía. Y coherencia: antes, Chromatics ya se habían merendado, con gusto, a Springsteen, Dead Moon y Kate Bush, entre otros. Este Young de 1979 es el pórtico de “Kill For Love”, el definitivo golpe sobre la mesa que pone el proyecto entre los grandes. Los de Portland, emblema de Italians Do It Better, brillaron hace unas temporadas con “Night Drive” (2007), pero la voracidad de las modas y la velocidad de las cosas les daban boleto fijo a sensación pasajera de temporada. Afortunadamente, Johnny Jewel, el cerebro cromático, no parece estar dispuesto a dilapidar su (gran) talento en bombones de usar y tirar: su ambición le hace mirar hacia horizontes que otros nombres de su generación posiblemente ni se planteen otear.

Cuando la marca Chromatics parecía dormir en el injusto sueño de los justos, llegó Nicolas Winding Refn y la banda sonora de “Drive” (2011) para refrescar la memoria y agudizar el oído. Jewel (con Nat Walker, batería) compuso (dicen: el implicado ni afirma ni niega) un soundtrack que no llegó a buen puerto (y que publicó como Symmetry en digital a finales de 2011; la edición física, en doble CD y triple vinilo, se materializó hace escasos meses y es uno de los grandes monumentos ambientales de todos los tiempos), aunque colocó un viejo corte de Chromatics (“Tick Of The Clock”) y otro de Desire, uno de sus (varios) proyectos paralelos: suficiente para que su nombre llegara a orillas hasta ese momento impensables.

Un lustro después de “Night Drive” aparece este “Kill For Love”, algo así como una variación  en canciones del universo de “Drive”, un disco extenso que parece un diario escrito con neón y asfalto de la vida (nocturna) en una metrópolis desolada y en permanente penumbra. Alguien ha dicho por ahí que es como el reverso futurista de “Darkness On The Edge Of Town” (1978) de Bruce Springsteen y, por una vez, la sentencia se puede elevar sobre la boutade.

 
CHROMATICS, Kill For Love

Parece un diario escrito con neón y asfalto de la vida nocturna en una metrópolis desolada y en penumbra.

 

La prodigiosa capacidad de Jewel para ondear líneas melódicas con sus sintetizadores analógicos, de sacarle brillo y esplendor al tecno-pop y al house de saldo se complementa como un guante con las aportaciones del resto de una banda que, además de la guitarra de Adam Miller y la batería de Walker, tiene en la voz de Ruth Madelet uno de sus mejores activos: su garganta, distante y congelada, delicada y expresiva, encuentra siempre el timbre justo para desgranar historias que queman el corazón y encienden la chispa emotiva.

“Kill For Love” sabe conjugar en impepinables trallazos de música cosmopolita sentimientos de desolación y pérdida, de melancolía y derrota, de encantamiento y decepción, de euforia y aislamiento: es un perfecto tratado posmoderno sobre amores rotos e ilusiones perdidas encapsulado en canciones de envoltorio rutilante y fondo amargo y tristón (tampoco es capricho que a las pocas semanas de la aparición del disco, Jewel, perfeccionista compulsivo, decidiera colgar en la red una versión del álbum eliminando las baterías: la congoja sube más sin percusiones).

Intercaladas entre joyas (muchas: “Lady”, “Candy”, “Back From The Grave”, “The Page”, “Running From The Sun”...) por las que matarían, por ejemplo, Saint Etienne y Ladytron en sus años de gloria, emergen fragmentos instrumentales que parecen anexos de Symmetry (en línea con las músicas firmadas por John Carpenter para sus filmes) y que sirven para acabar de pulir el paisaje sónico de obra total, sin fisuras, de “Kill For Love”, la película definitiva (por supuesto, todavía no estrenada y ya prohibida en varios países: deliciosos, una vez más, los créditos cinematográficos) de Chromatics. Entre las cumbres (¿la cumbre?) del año a cambio de unos insignificantes cinco dólares: el precio marcado en la web del sello.

“Lady”.

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