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ÁLBUM (1987)

CLAUSTROFOBIA Repulsión

Justine
CLAUSTROFOBIA, Repulsión
 

La música de los barceloneses Claustrofobia sigue siendo uno de los grandes secretos mejor guardados de los ochenta. En su momento, pasaron casi de puntillas por una escena que los ignoró o no los tuvo suficientemente en cuenta, pero ellos consiguieron dar brillo a su pequeño reinado con canciones apasionadas y memorables; especialmente, las contenidas en “Repulsión”, número 1 de los mejores álbumes nacionales del año 1987 según la lista publicada en el Rockdelux 37. Más tarde, “Repulsión” también se clasificó en el puesto 18 de los mejores discos españoles de la década de los ochenta en el Rockdelux 66. Y años después, se situó en el número 70 de los elepés españoles del siglo XX en el Rockdelux 223. Esta es la crítica de “Repulsión” que se publicó en Rockelux en 1987; la escribió Juan Cervera.

Uno de los proyectos más inclasificables de la Ciudad Condal, ajeno a modas y capillas, presenta su tercer recuento vinílico tras los escasamente difundidos Arrebato (1984) y El silencio(1986). El grupo que comanda Pedro Burruezo, férreo defensor a ultranza de su independencia creativa, curioso poeta siempre caminando entre lo sublime y lo ridículo, entre el impulso y el calculado diseño de canciones, consigue con esta “música para desheredados” el mejor acercamiento a la verdadera y rica personalidad de Claustrofobia.

Han contado con más medios técnicos que en anteriores experimentos y el sonido, potente y claro, permite disfrutar de las apasionantes mezclas de ritmos y sabores que se agolpan en sus surcos. Ecos de tumbas gitanas, protestas africanas, fogonazos latinos, lamentos minimalistas, funk desquiciado… Un arrebato vocal te trae a la memoria a Camarón de la Isla y, acto seguido, ya te han transportado a un mundo de percusiones que entronca con un recitado rasta que, sin pérdida de tiempo, recupera los climas enfermizos del desaparecido Jaume Sisa.

Y es que “Repulsión” es un álbum que, ante todo, funciona por su absoluta y sana falta de complejos a la hora de rastrear y mezclar esencias de dispares procedencias y apariencias. Funciona por su carácter de pieza insólita en un mercado pop donde la personalidad de las bandas parece diseñada por ordenador y funciona, sin duda, por el empuje que Burruezo transmite a sus historias: se adivina el halo del creador que, sin  reservas, apuesta sin trampas y con riesgo por su trabajo. Ritmos programados y sintetizadores cohabitan sin roces al lado de guitarras acústicas, congas, bongos, piano y saxo. Y hay unas colaboraciones muy especiales: la del músico de Costa de Marfil Aimé Loba, reclutado en los barrios bajos de la ciudad, fundamental en el entramado rítmico, y la del gran Robert Wyatt, que canta en castellano la preciosa “Tu traición”.

Si añadimos la inclusión de un óptimo e inesperado “Sex Machine”, ya no hay duda (¿la había?) de que este álbum es un magnífico exponente de la mejor música que se hace en Barcelona y en España. En las antípodas de Desechables o de los difuntos Orgullo de España, pero con su mismo y rabioso poder de trabajo singular, consecuente e irreductible.

“Tu traición” (con Robert Wyatt).

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