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ÁLBUM (2001)

CLEM SNIDE The Ghost Of Fashion

Snideco-Cooking Vinyl-Discmedi
CLEM SNIDE, The Ghost Of Fashion
 

Si el country alternativo, hoy por hoy la corriente principal del rock norteamericano en términos cualitativos, no ha conseguido trasladar a las listas de ventas su tremendo potencial, es porque se manifiesta a través de grandes obras pequeñas que pasan desapercibidas. El mercado nunca ha tenido tiempo para leer entre líneas, para recrearse en los detalles, para descubrir que, aun habiéndole robado el nombre a un personaje de “El almuerzo desnudo” (William S. Burroughs, 1959), Clem Snide podrían ser los nuevos Counting Crows, los nuevos Pavement y los nuevos Palace. Todos a la vez y siempre –ahí está el quid– a partir de enormes miniaturas como el celebrado “Your Favorite Music” (2000) y su impresionista (e impresionante) secuela.

Licenciado por SpinArt para Estados Unidos y Cooking Vinyl para Europa, “The Ghost Of Fashion” vindica el irrefutable talento de Eef Barzelay, un compositor más clásico de lo que la estructura de “Long Lost Twin” quiere dar a entender, un intérprete que pasaría por el primo urbanita de Will Oldham y, sobre todo, un escritor comparable a Kurt Wagner por bagaje (Raymond Carver, Richard Ford, Annie Proulx) y a Stephen Malkmus por su poética del absurdo. Algunos de sus títulos (“Joan Jett Of Arc”, “Ancient Chinese Secret Blues”), muchos de sus versos –“Esta noche me siento como Elvis / echando de menos al gemelo que perdió hace tiempo / como una paloma / atrapada en un anillo de diamantes” (“Long Lost Twin”) y casi todos sus destartalados arreglos podrían convertirlo en el músico de cabecera de Jay y Silent Bob, pero no nos engañemos: Bob Dylan firmaría “No One’s More Happy Than You”, Neil Young no le haría ascos a “Don’t Be Afraid Of Your Anger” y ambos esbozarían una sonrisa cómplice ante el clarividente prólogo de “Ice Cube” (“Como un cubito de hielo en tu boca / desvaneciéndose / Y no pienso irme / a no ser, claro / que pidas que me quede”).

En definitiva, que hay autor, que hay disco –el tercero en la fulgurante trayectoria del cuarteto neoyorquino– y que hay capacidad para trascender los confines comerciales de un género que lo necesita.

“Long Lost Twin”.

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