USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2016)

CONOR OBERST Ruminations

Nonesuch-Warner
CONOR OBERST, Ruminations
 

Durante los últimos casi tres años, no ha sido fácil ser Conor Oberst. Primero, por las alegaciones de una supuesta violación de diez años atrás –finalmente retiradas–. Después, por el quiste en el cerebro que hundió la gira de reunión de Desaparecidos de octubre de 2015, y que ahora Oberst mantiene, por suerte, bajo control gracias a la medicación. Ante este paisaje es fácil entender por qué lo último del icono de Omaha conecta más con el viejo angst de Bright Eyes que con la época luminosa, menos introspectiva y más política inaugurada con “I'm Wide Awake, It's Morning” (2005).

Ante la escucha de “Ruminations” emergen, al menos para quien esto firma, sentimientos encontrados: sabe mal escuchar a Oberst tan dolorido –el disco es de una desnudez insólita en él–, pero a la vez reconforta, o activa la nostalgia, recuperar al cantante de voz elocuentemente rota y al escritor de líneas inspiradamente depresivas. Compuestas durante un invierno y grabadas en un par de días, las canciones de “Ruminations” calan de forma inmediata. Muchas de ellas se pueden leer como reflexiones sobre su período en el infierno: la inicial “Tachycardia” y “Counting Sheep” están narradas desde la habitación de un hospital, lidian con cuestiones médicas, mientras que “Gossamer Thin” y, sobre todo, “You All Loved Him Once” parecen producto de su lucha contra la opinión pública (en la segunda canta versos como “cuando llegó la hora de estar de su parte / os dispersasteis con las ratas”).

Oberst, en cualquier caso, no está hundido del todo. En ocasiones sale de su jaula de autoanálisis para cantar sobre Mamah Borthwick o sobre voces que echa de menos: Christopher Hitchens, Oliver Sacks, Robin Williams y Sylvia Plath son citados en “A Little Uncanny”. Hay rastros de ironía aquí y allá; al final se tiene la sensación de que, pese a todo, Oberst sobrevivirá. Muchos queremos escucharlo, triste o contento.

“Counting Sheep”.

Arriba