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ÁLBUM (1987)

CONRAD SCHNITZLER Congratulación

Esplendor Geométrico Discos
CONRAD SCHNITZLER, Congratulación
 

A muchos les sonará este nombre, despertando borrosos recuerdos que difícilmente encontrarán definición, a menos de que se trate de gente muy metida en el panorama de la música electrónica actual y de los últimos años. Y es que a Conrad Schnitzler lo podemos encontrar ya en 1969 o 1970 asociado a nombres como Tangerine Dream o Kluster, habiendo seguido desde entonces una increíble carrera individual que lo ha convertido en algo mucho más importante que un simple pionero de la electrónica musical (calificación con la que muchos de aquellos “esforzados” han tenido que conformarse con el paso del tiempo).

Tras la anterior edición por parte de Esplendor Geométrico Discos de “Consequenz II” (que firmaba junto a Wolf “Sequenza” Seidel, 1986), nos llega de la mano del mismo sello este “Congratulación”, firmado en solitario por Schnitzler. Un disco integrado por dieciséis piezas de corta duración (entre poco más de un minuto y los tres minutos y medio), grabadas todas ellas entre el 19 y 26 de agosto del pasado 1986. Unas casi miniaturas en las que el veterano músico nos ofrece una muestra exacta de lo que es su dominio instrumental y de la composición, de la sencillez y elegancia con las que maneja la sofisticada electrónica a su alcance; sonidos desnudos, despojados de florituras y a los que no se ha titulado (únicamente fechas y duración, en una ordenación no cronológica), con lo que no se brindan pistas ni ideas preconcebidas al oyente, que deberá así enfrentarse al hecho musical tan sólo a través de sus sensaciones, en total libertad.

Fragmentos de tensa y vibrante melodía junto a otros prácticamente bailables, sin faltar los del más puro concepto ambient o los que entrarían en el peliagudo terreno del muzak, piezas de un gran retablo plagado de matices y de sensibilidad y donde la abstracción y el minimalismo se dan la mano. Leves toques de humor que se deslizan sin aspavientos en el oído y la seriedad del trabajo bien hecho. Un disco que se hace de muy fácil audición y tan pleno de matices que aleja el aburrimiento, descubriendo nuevas lecturas a cada nueva escucha, con lo que el recomendarlo se hace imprescindible. Y yo diría que incluso para los que no suelen gustar de la música electrónica, pues su estructura y el ritmo interno lo convierten en un disco que casi podríamos llamar pop.

Etiquetas: 1987
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