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ÁLBUM (2012)

CRYSTAL CASTLES (III)

Fiction-Polydor-Universal
CRYSTAL CASTLES, (III)
 

La lluvia de elogios y abucheos al tercer disco del dúo canadiense muestra cómo Crystal Castles se ha convertido, por encima de muchos otros grupos de su época, en espejo donde proyectar la angustia y la alienación de los tiempos que vivimos. Unos usan su música como excusa para improvisar delirios poéticos sobre el dolor y el fin del mundo y otros aseguran que les sabe a poco porque ahora ya necesitan desafíos sónicos más extremos.

No es “(III)” un disco de Crystal Castles que te vuelva loco ni sordo. Las estridencias están limitadas a cortes como “Insulin” y ese muy logrado sonido general desde-un-lavabo-bajo-la-pista-de-baile acentúa la sensación de estar ante una obra de trance insano: electrónica disfuncional de masas tan melódica como “Violent Youth”, una enfermiza nana que debió acunar a los protagonistas de “Funny Games (Juegos divertidos)”. Por otro lado, es imposible descifrar qué berrea Alice Glass, pero en el libreto están impresas las letras y alguna, como la euro-dance “Sad Eyes”, pisa peligrosamente terrenos emogóticos.

Tiene un gran mérito haberse convertido en dúo de culto manejando material tan denostado y transformando el ruidismo en cánticos de estadio de fútbol. Eso es lo que más aprecio en ellos. Pero, en “(III)”, Crystal Castles también son capaces de poner de acuerdo a fans de Steve Aoki, Faithless y Evanescence. Su nihilismo arty, más reflexivo que desatado, resulta ya más sospechoso que inquietante. Aun así, y sin entusiasmarme, prefiero su música a la afectada literatura que produce y genera.

“Violent Youth”.

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