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ÁLBUM (2010)

CYNDI LAUPER Memphis Blues

Mercer Street-Naïve
CYNDI LAUPER, Memphis Blues
 

¿Alguien se imaginaría a Prince grabando un álbum de blues? Yo sí. ¿Y a Cyndi Lauper? Pues de entrada, sinceramente, no. Sin embargo, la estrella ochentera por antonomasia se ha atrevido, y como suele decirse en estos casos: “Este es el disco que he querido hacer durante años. Todas estas bellas canciones y todos los grandes intérpretes se escogieron cuidadosamente porque los he admirado toda mi vida”. Parece un tópico y, en cierta forma, lo es. Pero por qué la neoyorquina, tras veinticinco años de carrera, ha realizado esta curiosa reconversión, eso ya es un misterio.

“Memphis Blues” tiene un problema: Cyndi posee una voz perfecta para los hits pop, pero interpretar blues ya son palabras mayores, y le falta desgarro, picardía y credibilidad. Y por mucho que grabe en Memphis y se rodee de grandes estrellas del género –el armonicista Charlie Musselwhite, el pianista Allen Toussaint y los guitarristas B.B. King y Jonny Lang, entre otros–, el resultado no deja de ser un lujoso ejercicio de karaoke. Y si a eso le sumamos una selección de versiones demasiado obvias –”Crossroads”, a estas alturas–, poco más se puede decir. De acuerdo, el disco tiene algún buen momento, como las aportaciones con sabor a Nueva Orleans de Toussaint (solo en “Mother Earth” o enfrentado a King en “Early In The Mornin'”), el sonido más rural de “Rollin’ And Tumblin’” (a dúo con Ann Peebles) y el blues-soul bailable de “Don’t Cry No More”. Pero considerado de forma global, no es ninguna maravilla: Lauper no es Bonnie Raitt. Ahora habrá que ver si solo es un capricho pasajero o piensa seguir por ese camino. Si me lo preguntara a mí, le aconsejaría que volviera a lo suyo.

“Rollin' And Tumblin'” (con Ann Peebles).

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