El primer disco de David Bowie ocupa un lugar marginal dentro de su discografía, como un objeto extraño que ni siquiera los fans del Duque Blanco suelen tener muy en cuenta. Pero es precisamente eso lo que le da interés, ya que nos permite observar los recursos que un Bowie primerizo desechó rápidamente ante la frialdad con que el público recibió su debut. Los más evidentes son un registro vocal moldeado a partir del actor y cantante Anthony Newley, demasiado british para el verano del amor, y unas letras en sintonía con el costumbrismo crítico de Ray Davies.
En cambio, en “The Man Who Sold The World” (1970) y “Diamond Dogs” (1974) sí hallaremos ecos de la distópica “We Are Hungry Men”, una de las canciones más apreciables del álbum junto a “Silly Boy Blue” y “When I Live My Dream”, rescatada por Leos Carax en la banda sonora de “Boy Meets Girl” (1984). Aunque si hacemos caso a lo que insinúa Kevin Cann en las notas interiores, lo valioso de esta opera prima sería el leve parecido que se da con el “Sgt. Peppers” de los Beatles (ambos discos se publicaron el mismo día: el 1 de junio de 1967) ¿Un destello del don de Bowie para capturar el signo de los tiempos?
Los bonus de esta reedición son mixes alternativos y singles ya recopilados en “The Deram Anthology” (1997), entre ellos el infantil “The Laughing Gnome” e “In The Heat Of The Morning”, la primera canción realmente chula del Camaleón. Más interesantes resultan, desde una óptica completista, la primera actuación de Bowie en la BBC y una versión de “London Bye Ta-Ta” distinta a la de la caja “Sound + Vision” (1989). ![]()


























