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REEDICIÓN (2010)

DAVID BOWIE Station To Station

EMI
DAVID BOWIE, Station To Station
 

En 1975, David Bowie era una víctima del estrés mal curado con cocaína. Estaba rodando “The Man Who Fell To Earth” y planeando su banda sonora (que nunca vería la luz), construyendo su nuevo alias (el Thin White Duke) y promocionando “Young Americans” (1975) por los platós cuando se encerró a grabar estas seis canciones. Como su título indica, es un disco-bisagra: entre el Bowie funk que triunfaba en las listas y el Bowie experimental que estaba al nacer.

El corte titular es la dilatada pieza clave: se abre con un minuto de disonancias que emulan un tren llegando a destino y poco a poco entran teclados de rock progresivo y metálicos efectos sonoros mientras Bowie suelta versos como: “Hubo un tiempo en que no podía caer. Debo seguir buscando y buscando”. Perdido como persona y determinado como autor, desborda ambición en unas sesiones sin hora de salida con unos músicos muy dispuestos; a destacar el piano de Roy Bittan, además de los habituales Carlos Alomar y Earl Slick. Luego están “Golden Years” (inspiradísimo remake de “Fame”), “Stay” (un pepinazo hard-funk al estilo “Shaft”), una versión de “Wild Is The Wind” (la cantó Nina Simone) que tal vez no necesitaba esa batería, la angustiada “Word On A Wing” y “TVC15”, single irresistible y plagado de ideas: ese piano Nueva Orleans, las guitarras frotando la pared, esa frase insistente que crece y crece, ese riff gordo dando codazos...

A toro pasado se vio en los puntuales ecos krautrock de este disco un prólogo de su etapa berlinesa, pero si Bowie se hubiese mudado a Nueva York quizás hoy diríamos que “Station To Station” (1976) fue un precedente del punk-funk. En cualquier caso, sería un portentoso ejercicio de búsqueda: la polaroid de un tipo que solo tenía claro que no quería quedarse quieto.

La reedición añade un directo de aquella gira a su paso por el Nassau Coliseum de Nueva York (disponible ya en disco pirata) con una versión funk de “Waiting For The Man” (Velvet Underground) muy discutible y unas exhibiciones guitarrísticas que ponen en duda el presunto vanguardismo de la banda. El libreto incluye un texto de Cameron Crowe (periodista musical en esa época) y una reveladora cronología.

“Golden Years”.

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