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ÁLBUM (2016)

DE LA SOUL And The Anonymous Nobody

Kobalt-AOI-Popstock!
DE LA SOUL, And The Anonymous Nobody
 

En su primer disco desde “The Grind Date” (2004) –segundo si contamos “First Serve” (2012), en el que no participaba Maseo–, De La Soul muestran un afán exploratorio quizá no visto desde los tiempos de “De La Soul Is Dead” (1991). Pero, a nivel sonoro, es un disco muy diferente a los primeros del grupo, tan cargados de samples externos: aquí todo el material instrumental ha sido grabado para la ocasión –con la banda Rhythm Roots All-Stars– y después manipulado en estudio por diversos productores, entre ellos Supa Dave West. Es casi más sencillo relacionarlo con algún disco reciente de The Roots; no solo por el tacto “vivo”, sino por la variedad de invitados.

En “And The Anonymous Nobody” se agolpan raperos (Snoop Dogg, 2 Chainz, el colega de Long Island Roc Marciano), pero también cantantes R&B (Usher, Estelle –con Pete Rock–), art rockers (David Byrne) y dance-popsters (Little Dragon). Damon Albarn aparece para devolverles el favor de haber contribuido a diversos aciertos de Gorillaz. Pese al eclecticismo de la lista de invitados, el trío y su banda consiguen crear un clima bastante cohesivo –y melancólico: quizá el disco de The Roots al que más recuerde sea “How I Got Over” (2010)– a partir de la concentración en elementos funk y jazz y orquestaciones sutiles que llegan a abrazar la clásica contemporánea.

La gran sorpresa es “Drawn”, en la que el rapeo aparece bien pasados los cuatro minutos, y antes dejan a Little Dragon mecerse sobre arreglos que podría firmar Ólafur Arnalds. Osada y emocionante. Previamente, Jill Scott también conmueve en un speech inicial (“Genesis”) en contra de quienes creen que ya no hay amor. Y la comunión de rap con R&B en ese “Greyhounds” con Usher romperá corazones. Hay también algún resbalón, como los irritantes siete minutos con Justin Hawkins, pero ganan los aciertos y las señales de vida y de ambición bien entendida.

“Greyhounds” (con Usher).

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