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ÁLBUM (2010)

DEERHUNTER Halcyon Digest

4AD-Popstock!
DEERHUNTER, Halcyon Digest
 

¿Dudaban del larguirucho y enfermizo Bradford Cox, incluso después de que entregara una pieza de notable altura como “Microcastle” (2008)? Pues aquí tienen otra mayor, el mejor trabajo del combo de Georgia, un “Halcyon Digest” que bucea en los meandros del pop de ensueño para sacar a la superficie verdaderas gemas de pop tranquilo y emotivo. Los colchones de fondo con denominación de origen shoegazing se han retirado al desván para dejar las canciones en los huesos, con la instrumentación mínima y necesaria para crear un cálido decorado de confesión interior que desarma. Vale, “Memory Boy” y la extensa “Desire Lines” –una de los firmadas y cantadas por el guitarrista Lockett Pundt– alzan la voz (moderadamente) con combustible eléctrico, pero la mayor parte del trayecto de “Halcyon Digest” transcurre por caminos de excelencia acústica con un Cox que parece que vaya a quebrarse en cualquier momento, bardo etéreo flotando sobre los andamios de la canción. Aparecen sombras del Neil Young más introspectivo, del John Lennon más melódico, de My Bloody Valentine tras una urgente descontaminación de capas de guitarras.

Producido por Ben Allen –responsable del “Merriweather Post Pavilion” de Animal Collective–, “Halcyon Digest” descarta cualquier interrogante sobre la capacidad del cuarteto para cuadrar canciones que se proyectan más allá del correspondiente diseño de sonido. Piezas enigmáticas –la escritura de Cox, siempre oblicua– que parecen hablar del amor y del dolor, de la ausencia y del miedo. Y de cosas más terribles: lean el texto, cortesía de Dennis Cooper, que ha inspirado “Helicopter”. Y tiemblen.

Bill Oglesby (The Knockouts) coloca saxo en “Fountain Stairs” –la otra de Pundt– y “Coronado”. Funciona, especialmente en la segunda (Cox ha confesado que la inspiración le vino de la escucha compulsiva del “Exile On Main St.” de los Stones). Un detalle que deja de ser anecdótico para marcar el constante cosquilleo que ronda por la hiperactiva mente en ebullición de un Cox que chorrea música cada vez más depurada y hermosa.

Un recuerdo a Jay Reatard (“He Would Have Laughed”) cierra con sentido y estilo uno de los discos de 2010, el catálogo que señala definitivamente a Deerhunter como uno de los grupos referenciales de esta década. 

“Helicopter”.

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