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REEDICIÓN (2011)

DISCO INFERNO The 5 EPs

One Little Indian-Popstock!
DISCO INFERNO, The 5 EPs
 

Reedición-compilación gloriosa de los EPs de Disco Inferno entre 1992 y 1994: “Summer's Last Sound”, “A Rock To Cling To”, “The Last Dance”, “Second Language” e “It's A Kid's World”. La mejor reformulación entre pop y ruido, entre furia e introspección. Jaime Casas hizo los honores.

Pudo con la fuerza de la indiferencia, pero no con lo pesado de su carga. El talento de Ian Crause pasó desapercibido, pero fulminó con sus ideas un momento que se ha concretado tres lustros después: en la revolución estética a la que se ha sumado gente como James Ferraro, y tantos otros con menor tino (una lista que gravita en paralelo al post-dubstep).

Disco Inferno provocó una fractura imperceptible –casi invisible– en la posible encrucijada entre el post-rave y la maraña sónica impuesta a fuerza de genio por Kevin Shields. De hecho, era un grupo de post-rock, se dijo. Uno “inglés”, como definición de la imprevisible e incipiente escena británica a la que se supone pertenecía.

La aparición de la recopilación de los cinco EPs, editados entre 1992 y 1994, que junto a los álbumes “D.I. Go Pop” (1994) y “Technicolour” (1996) forman el cuerpo argumental de su sonido, los señala fuera de cualquier categorización. Ni antes ni por supuesto ahora. No es esta una referencia advenediza, pues. Sino la constatación palmaria de la originalidad de unos temas con estructuras imposibles. Garage hecho con samples, decían, y un espíritu pop con nostalgia de un futuro que ha cristalizado en el presente.

En esta compilación no falta ni sobra nada: “Summer's Last Sound” (octubre 1992), “A Rock To Cling To” (julio 1993), “The Last Dance” (noviembre 1993), “Second Language” (mayo 1994) e “It's A Kid's World” (septiembre 1994) al completo. Está, claro, “D.I. Go Pop” (rematadamente oscura; puro aislacionismo sin respiro), la abstracta “From The Devil To The Deep Blue Sky” (con percusión a lo Reich) o “It’s A Kid’s World”, su tema más accesible: shoegazing de melodía clara que les dio su minuto de gloria y definió la vis optimista de su ocaso como grupo.

Son quince temas que muestran cómo experimentaron desde su posición inicial –el punto muerto entre Joy Divison y The Durutti Column– hacia esa continua reformulación entre pop y ruido, entre furia e introspección, que significaron Flying Saucer Attack, Seefeel o Moonshake, entre otros. Se trató de un grupo de rock que utilizó samples (de Iggy Pop, de Edith Piaf, de quien fuese; todo era adaptable, ese era el espíritu) e iluminó el camino, pero pocos vieron la luz.

“It's A Kid's World”.

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