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ÁLBUM (2009)

DOMINIQUE A La musique/La matière

Cinq7-Green Ufos
DOMINIQUE A, La musique/La matière
 

Convencido de que, a partir del segundo disco, todo artista se convierte en una fatal caricatura de sí mismo, Dominique A siempre consigue que la suya revele detalles inéditos. Después de ofrecernos su perfil más  distinguido desde la afeitada elegancia de “Tout sera comme avant” (2004) y la amplitud de espacios de “L’horizon” (2006), lo lógico hubiera sido que el de Nantes pusiera fin al único ejercicio sabático en quince años de carrera con un majestuoso movimiento de ataque, una de esas obras de acción llamadas a principiar un ciclo tan histórico como ese que el directo “Sur nos forces motrices” (2007) tuvo a bien cerrar. Pero él, que poco sabe de dictados, ha preferido volver al principio, grabando en la espartana soledad de un flamante treinta y dos pistas lo que no ha dudado en calificar de “la versión Red Bull” de “La fossette” (1992).

Extraño doble álbum en el que solo el primer CD se comercializa por separado, “La musique”/“La matière” significa el reencuentro del autor con el placer de una creación que se reclama musicalmente impura y literariamente desnuda. Cómodo en la atalaya de la experiencia, Monsieur Ané se divierte jugueteando con sus clásicas obsesiones: los clichés de la neochanson francesa (“Qui es-tu?”), la  alargada sombra de Gainsbourg (“Des étendues”) y ese devocionario que encabezan Joy Division (“Les garçons perdus”), David Sylvian y hasta OMD (“Nanortalik”).

Y aunque pretendía despojar su nuevo repertorio de referencias culturales explícitas, no puede resistirse: el París post-nuclear de Enki Bilal inspira “La musique”, el novelista  Jorgen-Frantz Jacobsen da nombre y sustento a “Barbara de Kalvalid” y vuelven a conjugarse en clave poética la identidad, la huida y el desarraigo. Minimalista pero no lo-fi, evocador sin coartada vintage, autárquico y casi pop, el retorno del gran A no engancha a la primera escucha: exige tiempo y, luego, compensa. Con creces.

“Les garçons perdus” (de “La musique”).

“Barbara de Kalvalid” (de “La matière”).

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