USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2017)

DOWNTOWN BOYS Cost Of Living

Sub Pop-Popstock!
DOWNTOWN BOYS, Cost Of Living
 

Su anterior trabajo, “Full Communism” (2015), fue un devastador terremoto que sacudió los pilares del hardcore y devolvió el rock combativo y furioso a la primera línea de batalla. Se lo jugaron todo a la carta de la revolución desbocada y, faltaría más, ganaron, aunque también dejaron claro que repetir semejante hazaña sería poco más que imposible. Quizá por eso, en vez de utilizar la misma fórmula y dinamitar a lo bruto los contornos del punk, los de Providence han aprovechado su fichaje por Sub Pop para reordenar tamaño torrente de energía desbocada y enriquecer su punk de trinchera con nuevos matices sin renunciar a la ferocidad política.

Ayuda, y mucho, la producción de Guy Picciotto (Fugazi), responsable de que la voz de Victoria Ruiz gane aún más protagonismo y de que melodía y sarpullidos eléctricos equilibren fuerzas en nuevas detonaciones como “I Can’t Wait” y “Lips That Bite”. Por el camino se ha quedado el traqueteo acelerado del hardcore y el protagonismo del saxofón, aunque ni siquiera así puede decirse que “Cost Of Living” suene domesticado. Al contrario: desde el explosivo arranque con “A Wall” hasta la despendolada “Somos chulas (no somos pendejas)”, pasando por el griterío de “Violent Complicity” o la atronadora “Clara Rancia”, el nuevo álbum de Downtown Boys juega a disfrazarse de disco accesible –como si Fucked Up se hubiesen rebajado a sí mismos con unas gotitas de Oxford Collapse– para que el mensaje político, esas bofetadas a dos manos al racismo, el machismo, las desi-gualdades sociales y la deriva ideológica de su país, suene más alto y claro que nunca.

“Somos chulas (no somos pendejas)”.

Arriba