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ÁLBUM (2011)

EARTH Angels Of Darkness, Demons Of Light 1

Southern Lord
EARTH, Angels Of Darkness, Demons Of Light 1
 

Sin abandonar su idea de la repetición infinitesimal de los mismos acordes hasta crear un magma hipnótico-monocorde ni renunciar al ideario del drone metal en el que la banda norteamericana se curtió en los noventa, el nuevo trabajo de Earth se orienta hacia terrenos más sosegados, incluso melódicos, tanto en sus estructuras minimalistas como en la ejecución de las mismas: la sustitución de un organista (Steve Moore) por una violonchelista (Lori Goldston) resulta primordial en la configuración de la nueva orientación sonora, ya que provoca encuentros y desencuentros bien distintos con la guitarra monótona en pautado crescendo de Dylan Carlson, melodías más cristalinas, más tangibles, y fracturas menores dentro de un mismo desarrollo.

La primera entrega de esta suite sobre ángeles de la oscuridad y demonios de la luz está formada por cinco temas instrumentales que son, en esencia, fragmentos desgajados coherentemente de un mismo cuerpo. Los cuatro primeros perfilan, modelan y modulan esta sonoridad de slow drone, tan referencial con el metal (en la base) como con el blues y el folk británico (en el acento), y el quinto, el que da título al disco, de veinte minutos de duración, viene a concentrar y resumir los otros cuatro cual espléndido corolario, reforzando aún más la sensación de que se trata de una sola pieza dividida en cinco partes antes que cinco temas autónomos.

Resulta difícil no vincular este trabajo con un disco grabado por King Crimson en 1974, “Red”, en el que se reformulaban muchas cosas del metal a partir del art rock practicado en disidencia por el grupo de Robert Fripp. Puede que Carlson y compañía no lo hayan tenido en cuenta, o sea una referencia lejana, un recuerdo opaco, pero la cadencia de los temas, las pautas sin límites de los mismos, la organización de los instrumentos desde la pausa hasta el crescendo y la forma de cruzar guitarra y violonchelo (allí guitarra y violín), especialmente en la última pieza, están en sintonía con aquel disco único y revelador.

“Descent To The Zenith”.

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