×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (1998)

EELS Electro-Shock Blues

Dreamworks-Universal
EELS, Electro-Shock Blues
 

E: su megalomanía, sus lastres cerebrales y su circunstancia clínica. Quiere rebelarse contra las fronteras del indie rock mainstream y no encuentra mejor vía que desalojar de su subconsciente un océano de pesadillas y plasmarlas en un disco de Eels con una corte de violines y arreglos excéntricos que, con un poco de imaginación, podrían hacer pensar en Captain Beefheart o The Residents. Se siente aislado, vive solo; siempre lo ha dicho. Y en el minimalismo existencial de su salón, el niño E se autoflagela con viñetas mentales intranquilas: cánceres, suicidios, funerales, guadañas invernales, granjas de hormigas, escaladas a una luna que uno imagina como la de Méliès, de cartón piedra pero humanizada, vulnerable. Porque la pesadilla de E no es convulsa ni amenazante, sino que transcurre entre pasadizos de color blanco sanitario: inocuos, plácidos y conformistas tras el reconocimiento de una tara irresoluble. Y, por eso, “Electro-Shock Blues”, su cuarto álbum –contando dos entregas primerizas lanzadas bajo el nombre de E–, se sostiene, pese a sus pretensiones de ópera individualista, sobre un colchón maternal de melodías remotamente balsámicas. Es su gran obra, y no vamos a negársela: es hora de descansar, E.

“Last Stop: This Town”.

Arriba