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ÁLBUMES (2002)

EL-P Cannibal OxTrumentals / Fantastic Damage

Definitive Jux-Boa
EL-P, Cannibal OxTrumentals / Fantastic Damage
 
 
EL-P, Cannibal OxTrumentals / Fantastic Damage
 

El-P, un hombre de talento que certificó que el hip hop se podía escribrir con nuevas formas (y que ahí sigue todavía dando lecciones con Run The Jewels, en compañía de Killer Mike). Después de su etapa en Company Flow, alentó la carrera de Cannibal Ox y arrasó con su debut, un “Fantastic Damage” que fue escogido mejor álbum internacional de 2002 en el Rockdelux 203. Juan Cervera comentó el disco, publicado a continuación del instrumental “El-P Presents Cannibal OxTrumentals” (la vuelta de tuerca del “The Cold Vein” de Cannibal Ox). Dos jugadas ganadoras.

En el lustro transcurrido desde la publicación del “Funcrusher Plus” de Company Flow (1997), Jaime Meline, alias El Producto, se ha ido labrando una merecida reputación como gran jefe del hip hop independiente manufacturado en la Costa Este norteamericana.

El momento clave llegó el año pasado con la publicación de “The Cold Vein” de Cannibal Ox: la producción y el entourage musical diseñado por el El-P, un océano de pesadilla protoindustrial, funk pantanoso y ritmos fantasmales, constituyó uno de los momentos musicales más estimulantes de toda la temporada y la constatación de que es posible regenerar el hip hop sin tener que echar mano de la estupidez del mainstream ni de los extremismos solo para b-boys de buhardilla y mirada torva. Hay, digamos, una tercera vía, creativa y con los pies en las calles, un atajo desde donde el El-P y sus cohortes –Aesop Rock, Mr. Lif, Rob Sonic, los mentados Cannibal Ox, Weathermen...– están luchando a brazo partido para devolver al hip hop algo de la excitación y credibilidad de sus inicios.

Quienes ignoraron “The Cold Vein” tienen una nueva oportunidad con “Cannibal OxTrumental”, el mismo álbum al completo –y con “Scream Phoenix” finalmente acreditado– en versión instrumental. Despojado de los recitados de Vast Aire y Vordul Megilah, el apabullante patchwork sonoro ideado por El-P brilla en todo su esplendor y pone en primer plano un viaje a los abismos del sonido que no tiene nada que envidiar a las fantasías de DJ Shadow o al DJ Krush más inspirado.

Pero la magia P no se agota. “Fantastic Damage”, su esperado debut en solitario, engrandece los horizontes vislumbrados en “The Cold Vein” y los lleva hasta límites de aturdimiento. Es un mal sueño de sonido denso y retorcido, de ritmos carnívoros que rugen y se desintegran, de electrónica tóxica, voces intensas y relámpagos auditivos que van construyendo un mapa de rabia, detritus urbano y sombras del apocalipsis. “Fantastic Damage” es Nueva York después de la batalla, un ataque verbal enquistado en las visiones terminales de William Gibson o J. G. Ballard, rima y ritmos entre las ruinas de la opulencia del Imperio.

 
EL-P, Cannibal OxTrumentals / Fantastic Damage

Jaime Meline, alias El Producto, el gran jefe del hip hop independiente manufacturado en la Costa Este norteamericana.

 

La fábrica sonora levantada por El-P asienta firmemente sus cimientos en los temas que lo abren, el titular y “Squegee Man Shooting”, dos proyectiles de ritmos gordos y lúgubres que retrotraen, sin imitar, a los creados en su día por The Bomb Squad para Public Enemy. Dos señales de aviso que preparan el terreno para pináculos como “Deep Space 9mm” –ondas de funk infeccioso y descarado ajustando cuentas con Rawkus– o “Dead Disnee” –con inquietantes voces (manipuladas) infantiles escupiendo a los sueños de plástico del capitalismo–. “Delorean” –con Aesop Rock y Ill Bill– despide implacable tralla metálica y está atravesado por los turntables de DJ Abilities (de Rhymesayers), mientras que “Truancy”, con Rob Sonic, respira saltarín empujado por guitarras y percusiones efervescentes.

Vast Aire desata su lengua en “Dr. Hellno And The Praying Mantus”, una monstruosidad cebada con bajos hinchados, y “Stepfather Factory”, con su dramatismo casi wagneriano, cruza ciencia-ficción y autobiografía para revisar la infancia (nada ideal) de El Producto.

La atmósfera de cyberpunk de “Accidents Don’t Happen” –con cameos de Cage y Camu Tao– y los charcos de electrónica turbia –“The Nang, The Front, The Bush And The Shit” y “T.O.J.”: lo que harían Autechre de haber nacido en Comptom– o moderadamente soñadora –el instrumental “Innocent Leader” encajaría sin chirriar en el listado de “Geogaddi” de Boards Of Canada– suben el listón del álbum y corroboran que Meline no se detiene ante géneros ni fronteras.

Mientras termina su trabajo para el debut en solitario de Zack de la Rocha y finaliza nuevas colaboraciones con Dan The Automator, “Fantastic Damage” no solo cumple cualquier expectativa, sino que se coloca, sin problemas, entre los discos a retener de 2002 e inscribe su nombre junto a los elegidos del hip hop a los que habrá que referirse a partir de ahora. Hecho.

“Vein” (de “Cannibal OxTrumentals”).

“Deep Space 9mm” (de “Fantastic Damage”).

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