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ÁLBUM (2007)

FERNANDO ALFARO Y LOS ALIENISTAS Carnevisión

Los Enanos Gigantes
FERNANDO ALFARO Y LOS ALIENISTAS, Carnevisión
 

Después de finiquitar Chucho, y tras dedicar 2006 a los conciertos de reunión de Surfin’ Bichos, Fernando Alfaro esgrime la autogestión (su propio sello Los Enanos Gigantes) para regresar ataviado con lo mejor de ambos mundos. De Chucho recupera, además de al teclista Emilio Abengoza, la gloria de “Los diarios de petróleo” (2001), que grabó con la asistencia técnica de Kaki Arkarazo y del arreglista Carlos José Martínez, también presentes en “Carnevisión” (2007). De Surfin’ Bichos, además de al bajista José Manuel Mora (ex-Mercromina), rescata el cielo de “Hermanos carnales” (1992).

Vuelve Alfaro a ese pop mayúsculo que apenas aparecía en el cierre de Chucho, “Koniec” (2004), y que ahora ilumina una docena de canciones arañadas por suaves arreglos de cuerda y de viento. “Carnevisión” es un disco importante, síntesis de los mayores logros del albaceteño en forma y fondo. Por un lado, el aliento melódico, evidente en “Los cuatro vientos”, “La muerte tostada por el sol”, “Problemas de sueño” y “Su mano sobre la mía”, bien apoyado por los coros de Isabel León, alimentado por fibra eléctrica y oxigenado por guitarras acústicas y ritmos abiertos, a veces incluso de bossa nova. Por el otro, la mirada existencialista a ese abismo interior donde hierven venganzas pendientes (¿las de la Guerra Civil en “Silverio, tenor de la comarca”?), amores turbios (“Con las manos en la sangre”), destinos sin cumplir (“La mancha en el interior”) y vidas vagamente suicidas. No se desmarca mucho del argumentario habitual, pero esta vez las páginas amarillentas de la Biblia abandonan el barco expulsadas por la catástrofe moral del Holocausto, protagonista de la parte central de un álbum epilogado en el libreto por una cita de “Huida a las tinieblas” (1931) del escritor austríaco Arthur Schnitzler, uno de los primeros en advertir la magnitud de la deriva antisemita que estaba infectando el corazón de la Historia.

 
FERNANDO ALFARO Y LOS ALIENISTAS, Carnevisión

Gigantic: “Carnevisión” es un disco importante, síntesis de los mayores logros del albaceteño en forma y fondo. Foto: Isabel León

 

Sin renunciar a las formas pop, Alfaro empieza indagando en la tragedia de Kurt Gerron, el artista que interpretó el papel de gerente del cabaret en la película “El ángel azul” (Josef von Sternberg, 1930): en “La hora de los verdugos”, se pone en la piel del desdichado actor y director judío que en 1944 fue obligado a filmar un documental que presentaba el campo de concentración de Terezin como una Arcadia feliz. La Cruz Roja y los aliados lo dieron por bueno. Poco después, Gerron murió en Auschwitz. Acto seguido, en “Queda expulsado de la especie humana” (donde a mí me sobra el coro de réquiem final), Alfaro se lanza, con la misma fatal determinación que el húngaro Imre Kertész y el norteamericano Art Spiegelman, sobre las infamias del tiempo del lobo, cuando Mengele era “doctor horroris causa” pero también cuando la banalización del mal no distinguía entre arios y judíos y un trozo de pan, un día más de vida, podía mover la mano que abría la cámara de gas. El horror, como el amor, lo llevamos dentro, pegado al estómago.

Es como si Alfaro conociera la verdadera naturaleza del juego del diablo stoniano. Por eso, en un irrefutable despliegue de pesadumbre existencialista, clava sus ojos en el hombre. El diablo y los monstruos no existen; los imaginaron los mismos que inventaron a Dios para escurrir el bulto, los mismos que siguen utilizándolo para bendecir naciones y promover guerras santas. Como dice Alfaro en “Derringer derrengado”: “Somos dueños de nuestros actos, sí, pero esclavos de sus consecuencias”. A partir de ahí, hablamos.

“Problemas de sueño”.

Etiquetas: 2000s, 2007, Albacete, indie pop, rock
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