Tercer disco del irlandés y nuevo cambio de tercio. Si “The End Of History” (2006) apuntaba hacia el molde de cantautor acústico y en “The Shadow Of An Empire” (2010) apostó por sonoridades más eléctricas, aquí explota los arreglos de cuerda. Y si hasta la fecha sus composiciones tenían los pies en el suelo, en “100 Acres Of Sycamore” alzan el vuelo con algodonada suntuosidad, confirmando que su inquietud como arreglista y su ambición como autor son tan encomiables como la solemne y enrevesada poética que ya le conocíamos: tan dotada de léxico, tan escurridiza en su redacción, tan evocadora y fluida en su exposición, tan por encima de la media de los letristas de su edad.
En sus versos podemos detectar trazos de la elevadísima literatura de Dylan y hasta imaginarlo como un poeta teletransportado desde el siglo XVIII, pero él jamás pretendió vivir en otra época y títulos como “Sow Mare Bitch Vixen” dan buena fe de ello. Además de introducir generosas dosis de información visual en cada estrofa, Fionn Regan también trabaja a fondo la musicalidad de su voz. Es el gran logro de su tercer disco. Se acabó el recitado sobrio sobre punteo de guitarra. Algún quiebro te recordará a Morrissey (“100 Acres Of Sycamore”), otro a Rufus Wainwright (“For A Nightingale”) y otro a Ron Sexsmith (“North Star Lover”). Siempre desde la distancia, claro, pero con una clara intención de forzar la expresividad de sílabas con inesperados giros melódicos. Ahora quería más espacio para las canciones y lo ha llenado de vida y luz. Fionn Regan: tres de tres. Y creciendo. ![]()


























