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ÁLBUM (1991)

FISHBONE The Reality Of My Surroundings

Sony-Semaphore
FISHBONE, The Reality Of My Surroundings
 

No nos extraña que Fishbone hayan tardado tanto en sacar su tercer elepé –tres años han pasado desde “Truth And Soul” (1988)–, ya que la mayoría de ejecutivos de multinacional ven como un suicidio comercial editar un doble álbum, y más si es tan denso y espeso como este. Su compañía nacional no le ha hecho ni caso. Pero ellos, erre que erre, doble al canto y encima con producción propia a excepción de pequeñas ayudas de su padrino David Khane, el productor que nos descubrió a las Bangles.

Un primer acercamiento al doble de Fishbone deja un poco anonadado, ya que lo que hacen actualmente en disco es una especie de rock-duro-progresivo bastante alambicado y confuso, donde el ska y el funk quedan relegados a un segundo plano. Más parecen, por momentos, las alocadas Madres del Zappa en pleno desmadre –“Behavior Control Technician” o “Pressure”– que un septeto de sarcásticos músicos de color a la búsqueda del Dorado Rockero Convencional.

El doble tiene diecisiete temas –uno más en CD–, pero ojo: seis no llegan al minuto y cuatro de ellos son extractos del mismo “If I Were A… I’d” (fragmentos cazados live por Ron St. Germaine); o sea, que canciones de duración estándar, es decir entre los 3 y 5 minutos y pico, solo hay once. De esas, que sean funky apto para la pista podríamos citar la fulminante descarga de “Naz-Tee May 'En” y también “Everyday Sunshine” o “So Many Millions”, que es como si al Guitar Watson lo zarandease el Clinton con su película funkadélica. Hay incluso temas –“Those Days Are Gone” o “Sunless Saturday”– que parecen heavy-sinfodélico (¡¡glups!!), mientras que “Fight The Youth” es como una clonación de Living Colour, con un bajo funky y un solo de guitarra casi, casi AOR, aunque los metales salvan el tema. Algo de ska asoma en la hilarante “Housework”, pero al final acaba como el rosario de la aurora. El humor negro preside las plegarias “Junkies Prayer” –un collage con risotadas, parloteos y percusiones– y “Pray To The Junkiemaker”, donde otra vez escuchamos algo de ska. Además, Spike “Good Businessman” Lee (habrá olfateado pasta) dirige el primer vídeo.

“Naz-Tee May’ En”.

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