×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

REEDICIÓN (2017)

FLESH FOR LULU Flesh For Lulu

Polydor-Caroline-Music As Usual
FLESH FOR LULU, Flesh For Lulu
 

Si algo definió a estos esperpénticos de Brixton es el exceso, y todos parecen tener algo divertido que contar al respecto: el guitarrista Rocco Barker entró en la formación para pagar su cuenta con el dealer, después de dejar a los Wasted Youth londinenses. El frontman, Nick “Nasty” Marsh (fallecido en 2015), decía que sabían sacarle el jugo a todo, pero él se refería al sonido más que a los estupefacientes. A principios de los ochenta, mezclaron cualquier rama estilística que tuvieran a su alcance, también estéticamente hablando: del glam al goth, pasando por el afterpunk, el rock de estadio y el pop de sintetizadores, que los convirtió en la banda fetiche de John Hughes.

Algunos los consideran incomprendidos, otros piensan que quisieron abarcar demasiado, pero aquí se encuentra el motivo esencial de esta reedición: reunir las sesiones de estudio con John Peel (1982), Kid Jensen (1983) y Janice Long (1984), el EP “Roman Candle” (1983) –su debut para Polydor– y el álbum homónimo “Flesh For Lulu” (1984). El factor inconexo (que los acompaña desde su propio nombre: Flesh For Lulu) se convierte en una histriónica virtud en un recopilatorio que incluye sus versiones de The Rolling Stones (“Jigsaw Puzzle”, ¡con solo de saxo!) y Jody Reynolds (“Endless Sleep”) e incluso guiños compartidos a David Bowie y Jack Kerouac (“Subterraneans”). Apuntaron a todas, sin complejos.

Y aunque se echen de menos clásicos posteriores  (“I Go Crazy”), hay reliquias embrionarias como “Spy In Your Mind”, que luego sería “Restless”. Se entiende así que su eclecticismo –¡incluso en el maquillaje!– no fue impostado, sino un camino elegido libremente desde un principio. La mejor despedida que nos dejan, más que su fortuito regreso en 2013, son estas treinta y cuatro canciones que recogen el superávit de sus inicios.

“Restless”.

Arriba