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REEDICIÓN (2013)

FRANÇOISE HARDY Message personnel

WEA-Warner
FRANÇOISE HARDY, Message personnel
 

La distancia entre alta cultura y cultura popular en Francia es tanta y tan arraigada que incluso monumentos como Françoise Hardy han quedado históricamente a merced de un revisionismo perezoso y despiadado. Es música pop, al fin y al cabo, nostalgia. Por ello, desde el punto de vista de la reevaluación arqueológica, esta edición de superlujo de “Message personnel” (1973) ha constituido una de las mayores sorpresas que recuerdo: desde los primeros compases de “Première rencontre”, las cuerdas de Michel Bernholc se expanden por toda la habitación como un éter lujuriante, y en “L'amour en privé” ya tienes a Hardy jadeante y en technicolor tumbada a tu lado. Lo siguiente es tirar la edición previa de 1991 a la basura: “Message personnel” ha crecido con esta remasterización hasta el punto de competir con “La question” (1971) por el título de mejor elepé de toda la carrera de la artista.

Escuchando la versión instrumental de seis canciones del álbum en el segundo CD de extras, que funcionan por sí solas como lo harían las mejores piezas de los clásicos instrumentalistas François de Roubaix o Michel Legrand, se confirman las sospechas: el majestuoso tapiz sonoro que urdió el productor y compositor Michel Berger para este disco estaba concebido para una estrella en apuros, con dudas sobre el material que tenía entre manos y problemas de autoestima. En 1973 Hardy acudió a él entusiasmada con el trabajo que había realizado para su entonces novia Véronique Sanson, cantante versátil en la cúspide de su fama. Pero Berger estaba en tránsito de romper con Sanson y ocupado con su primer disco de cantautor en solitario, el divorce record “Coeur brisé” (1973).

Por su parte, Hardy estaba agotada: acababa de dar a luz a su primer hijo, pero su relación con Jacques Dutronc seguía siendo magnéticamente insatisfactoria: la canción titular o la bellísima “L’attente” parecen eso mismo, un mensaje personal con una invitación directa a un mayor compromiso, el preludio del posterior grito desesperado que proferirá en “Entr’acte”, de 1974, el año de las infidelidades, la suya propia y la recientemente aireada de Dutronc con Romy Schneider durante el rodaje de “Lo importante es amar” (Andrzej Zuławski).

Teniendo en cuenta las dificultades de la grabación y las broncas constantes Hardy-Berger, el resultado es casi un milagro. La edición en caja de superlujo añade a los dos CDs de la edición normal el elepé en vinilo, el single en 7” de “Je suis moi”, una versión en Blu-Ray del álbum y un DVD con clips de la época.

“Première rencontre”.

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