×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2018)

FRANZ FERDINAND Always Ascending

Domino-Music As Usual
FRANZ FERDINAND, Always Ascending
 

No parece muy descabellado hablar de Franz Ferdinand como pioneros de la oleada de bandas británicas (Razorlight, Bloc Party) que, a principios de la pasada década, fueron clave para el nacimiento de ese concepto ya caduco de “club indie” en el que las guitarras tomaban la pista. Los de Glasgow fueron de los primeros en llegar, armados con un himno generacional como “Take Me Out”, y amenazan con ser los últimos en irse. O, al menos, los últimos en mantener cierta frescura, ambición y espíritu autocrítico. Lo demostraron hace no tanto aliándose con Sparks para la publicación de “FFS” (2015) y lo demuestran ahora reclutando a Philippe Zdar (Cassius), productor con pie y medio en el mundo del house, en su quinto trabajo, “Always Ascending”, primero desde 2013.

Otra cosa muy diferente es que, a estas alturas, haya algo (la reciente salida de la banda de Nick McCarthy, miembro vital) o alguien capaz de cambiar a los de Alex Kapranos, que ya suenan mucho más a ellos mismos que a los ya consabidos referentes. Pese a un regusto digital más evidente que nunca, “Always Ascending” es otro disco de Franz Ferdinand, con todo lo que eso conlleva. Lo mejor (¿y lo peor?) que se puede decir de este nuevo material quizá sea que incluye más de un corte (“Finally”, “Huck And Jim”) que no desentonaría dentro de su debut homónimo (2004), aquella explosión que todavía parece propulsarlos.

“Huck And Jim”.

Arriba