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ÁLBUM (2015)

GENTE JOVEN Casa de Socorro

Acuarela
GENTE JOVEN, Casa de Socorro
 

La deuda que ha contraído el pop independiente español con Family tiene visos de tornarse eterna. Cada cual se inspira en una vertiente de la melancolía de “Un soplo en el corazón” (1994) llevándola a su terreno. A la dulce gravedad otoñal de los juegos de voces contorneando esbozos de melodías infinitas, Gente Joven contraponen textos de esos que, aunque inicialmente incomprensibles, acaban por encajar en las vivencias de quien los escucha. Sea como fuere, aunque las hubiesen escogido al azar –que, según Fernando de la Flor, seguidor de Antonio Luque, no es ni muchísimo menos el caso–, dan forma a un esqueleto poético con plena capacidad transmisora. No todo es lo que parece, ni tiene por qué serlo, incluso si nos ponemos en la piel de un autor leonés y su entorno (la escarcha, el búho, las aves migratorias o la castañera).

A algunos les parecerá que este segundo trabajo no supera la frescura rompedora del primero. Ciertamente las guitarras de dream pop cristalino han cedido ante arreglos que beben de un synthpop no instantáneo, e incluso consiguen acordes de temblor similar al de los My Bloody Valentine de “Loveless” (1991) (en “Radiografía de una centella”, por ejemplo). La tristeza, su gran arma, sobrevuela los diez cortes (instrumentales incluidos) rozando la perfección en “Mi doble es un alpinista”. De hecho en casi todas, porque se sigue un crescendo que explota en “Capicúa”, cuando se apoyan en la guitarra acústica y nos evocan “Dominio mundial”. Viene a continuación el tema final, “Honrosas excepciones”, con parón  de décimas de segundo tras la última palabra del estribillo que, como en un cambio de rasante, quita el aliento hasta encarar con gallardía el estertor de este gran disco.

“Honrosas excepciones”.

(Se puede escuchar el álbum completo aquí)

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